[Nº 19 – Noviembre 2025] Rebelión indígena-popular en Ecuador. El ejército reprime y bombardea civiles

Rebelión indígena-popular en Ecuador. El ejército reprime y bombardea civiles

Equipo editorial de Servir al Pueblo

El 13 de septiembre, siguiendo órdenes del Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno de Noboa decretó el fin del subsidio al diésel, incrementándose el precio casi al doble y empobreciendo a millones de obreros y campesinos de todo el país. Desde entonces, el pueblo ecuatoriano ha estado en pie de lucha contra el gobierno fascista de Daniel Noboa, que gobierna para el capital extranjero y las grandes corporaciones multinacionales. El levantamiento de las masas se ha pagado con sangre: cientos de heridos, detenidos y represaliados. Varios manifestantes han muerto, asesinados por la policía y el ejército, que dispara con armamento pesado de guerra contra civiles desarmados. Noboa, el presidente fascista, mandó al ejército bombardear varias zonas de Imbabura para prevenir la organización de las organizaciones populares.

Movilizaciones en Imbabura. Fuente: Frente de Defensa de Luchas del Pueblo del Ecuador.

Noboa ha intensificado una guerra contra el pueblo, que ya existía tiempo atrás, pero que no había sido televisada hasta ahora. El Estado ecuatoriano ha demostrado lo que es: un instrumento de opresión de los terratenientes y la gran burguesía contra el pueblo, al servicio de los imperialistas (monopolios extranjeros). Noboa y su gobierno, han demostrado lo que son: una panda de fascistas, vendepatrias que gobiernan como tecnócratas aplicando las recetas económicas de los imperialistas (FMI, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio…) llevándose al pueblo por delante. Llevándose su vida, asesinando a manifestantes si es preciso.

Un vistazo a la situación política del Ecuador

Ecuador es un país semicolonial y semifeudal. Es un país semicolonial porque, aunque goza de independencia formal, está subyugada al imperialismo extranjero, principalmente al imperialismo yanqui. Las decisiones políticas, económicas, industriales, culturales, etc. que deberían tomarse en Quito, se toman en Washington D.C. Es un país semifeudal porque el modelo económico imperante en el país no es un capitalismo “puro”, basado en el libre intercambio de mercancías y en la libertad personal de los individuos, sino que aún hay fuertes remanentes de feudalidad.

Como los demás países semicoloniales y semifeudales de América Latina, Ecuador está totalmente subyugado a los yanquis. Esta es la principal razón de que millones vivan en la pobreza. Los imperialistas, en alianza con las clases gobernantes locales (clases reaccionarias), saquean los recursos naturales, especulan con la vivienda, los alimentos y las medicinas, bajan los salarios, etc.

El Estado ecuatoriano es el instrumento político de estas clases reaccionarias, y lo forman los tribunales, policía, ejército, municipios, parlamentos, etc. El Estado actual es, en definitiva, un instrumento para reprimir a los millones de masas obreras, campesinas y populares. Los gobernantes de turno se han encargado de gobernar para las clases reaccionarias y para los imperialistas yanquis.

Desde 2020, el mundo entero -y especialmente, América Latina- entró en una gran crisis de sobreproducción. Fue una gran crisis económica sin precedentes, mucho mayor que la del crack de 1929 y la crisis financiera de 2008. Los monopolios imperialistas aprovecharon esta crisis para, como siempre hacen, hacerse más fuertes y cargar el peso de la crisis a espalda de las masas de los países pobres. Así, se impusieron potentes medidas de choque para “bajar la inflación” o “estabilizar la economía”. Lo que en realidad hicieron, fue endeudar más a los países pobres con sus amos imperialistas, y elevar el costo de vida de las masas para extraer más y más beneficio.

Manifestates del paro nacional. Fuente: Ecured.

Igual que América Latina entera, Ecuador es un polvorín que puede explotar en cualquier momento. La crisis generalizada del imperialismo es un característica de esta época, pero también la explosividad de las masas y de sus luchas (por poner un ejemplo, tan solo en los últimos dos meses han caído los gobiernos de Nepal, Madagascar y Perú debido a las protestas contra el empobrecimiento de las condiciones de vida).

El 13 de septiembre fue la chispa que incendió la pradera. El decreto del fin del subsidio al precio del diésel golpeó al ya empobrecido pueblo ecuatoriano, que ya sufría de 26% de pobreza en todo el país (cifra que se eleva hasta el 43% en las áreas rurales).

Se convocó una gran huelga nacional que paralizó todo el país y se desataron revueltas en todo el país. La protesta ha sido y está siendo más grande y fuerte que las de 2019 y 2022. Después de más de 30 días de huelga, la lucha sigue gracias a la solidaridad popular. El levantamiento de las masas no ha sido informado en las televisiones españolas, así que hacemos un repaso cronológico.

Cronología del levantamiento indígena-popular

13 de septiembre. El gobierno de Daniel Noboa termina el subsidio al diésel. El precio de la gasolina queda subordinado al Fondo Monetario Internacional y los precios de consumo se disparan. La medida incrementa la dependencia del capital extranjero y el saqueo de las clases populares en general.

22 de septiembre. Como respuesta se convoca un paro general nacional. Las clases populares, indígenas, campesinos, obreros y estudiantes las secundan y se desata la rebelión por todo el país. En la provincia de Imbabura se inician bloqueos permanentes, la localidad se convierte en el centro de la protesta.

25 de septiembre. La lucha se intensifica por Cotacachi, Ibarra, Ilumán, Otavalo y La Esperanza. El viejo Estado acusa al pueblo de narcoterrorista y arresta a cientos. El Frente en Defensa de Luchas del Pueblo (FDLP) del Ecuador declara que “lo sucedido en Imbabura clama ser replicado en todas las provincias del país”.

28 de septiembre. El viejo Estado atenta contra el líder comunero Efraín Fuérez y lo asesina de varios tiros en la espalda, un militar golpea su cuerpo sin vida. La indignación del pueblo incrementa la rebelión.

29 de septiembre. El Parlamento Plurinacional Popular de Ibarra declara que las protestas, contra la opinión de los medios, no están dirigidas por la CONAIE (organización indígena oportunista). Se declara el carácter popular general de las protestas, no únicamente indígena.

1 de octubre. La dirección oportunista de las manifestaciones (la Ecuarunari) trata de poner fin a la protesta negociando a espaldas del pueblo. Las bases rechazan estos intentos y la protesta continúa.

7 de octubre. Daniel Noboa se presenta con un convoy en El Tambo para provocar a las masas. El pueblo lo expulsa a pedrazos y el viejo Estado denuncia un falso intento de asesinato. Mientras que el presidente afirma la presencia de impactos de bala sobre el coche, otros analistas lo niegan diciendo que los impactos parecen de objetos arrojadizos.

10 de octubre. El FDLP llama a no esperar directrices de organizaciones capituladoras y traidoras, intensificar la rebelión y forjar la dirección proletaria del levantamiento.

14-15 de octubre. El viejo Estado asesina a dos hijos del pueblo, Rosa Elena Paqui y José Alberto Guamán. La CONAIE pierde incidencia en la dirección de la revuelta y llama a la “calma y paz”.

20 de octubre. El FDLP denuncia el bombardeo de las montañas de Buenos Aires, en Imbabura. Se utiliza artillería pesada, proyectiles BM-21 y bombarderos, causando una destrucción sin precedentes. Se evidencia que el viejo Estado ha adoptado una estrategia de guerra interna.

22 de octubre. El FDLP declara a Marlon Vargas y a la dirección del CONAIE como traidores y enemigos del pueblo. Vargas traficó con la sangre del pueblo y llamó a participar en las “mesas de trabajo” con el régimen fascista de Noboa.

El pueblo de Otavalo mantiene a raya a policías y militares asesinos

Otavalo, de unas 42.000 personas censadas, es una ciudad de la provincia de Imbabura. Desde los primeros días del paro nacional, Otavalo se convirtió en el centro de la tormenta del levantamiento popular.

La furia de las masas contra el tirano fascista no se hizo esperar. El pueblo quemó la comisaría de Otavalo. Esta acción no fue “terrorismo” o “vandalismo indígena” como dice el gobierno, sino dignidad y justicia del pueblo contra quienes les estaban reprimiendo. Varias personas fueron detenidas por delitos de terrorismo, pero fueron soltadas porque, según el juez, no había pruebas suficientes para su prisión preventiva.

El pueblo no solo atacó la comisaría, también se enfrentó al propio ejército. En un comunicado oficial, el Ejército del Ecuador declaró:

“Este lunes 22 de septiembre de 2025, en el marco de la ejecución de operaciones militares para mantener la movilidad en la provincia de Imbabura, un aproximado de 2.000 manifestantes atacaron al personal militar, al realizar actos violentos empleando piedras, petardos explosivos y bombas molotov. Los heridos fueron inmediatamente evacuados al Hospital de Especialidades número 1 de las fuerzas aéreas, por vía aérea. El ejército condena todo tipo de acto violento de las organizaciones sociales que expresan de manera equivocada su accionar. El vandalismo no es protesta”.

Manifestantes del paro nacional queman la comisaría de Otavalo. Fuente: Metro Ecuador.

En este comunicado, el Estado ecuatoriano admitió que el pueblo se levantaba y luchaba contra el ejército que les envió a reprimirlos. Porque “mantener la movilidad”, para el Estado, es despejar las barricadas con munición letal. Así fue demostrado el 28 de septiembre, casi una semana después, cuando el ejército asesinó a tiros por la espalda al líder comunero Efráin Fuérez.

Habiendo visto que Imbabura era el epicentro de la protesta nacional, Noboa militarizó la región. Tan solo en la provincia, hay más de 7.000 militares, a los que se suman los miles de policías que ya estaban destinados. En un acto de extremo cinismo, Noboa declaró que enviaría un “convoy humanitario” con medicinas, comida, agua… ¡y 1.000 militares más! Curioso el convoy humanitario que es formado con policías equipados hasta los dientes y con armas de fuego, listas para usar contra el pueblo.

El Frente de Defensa de Luchas del Pueblo del Ecuador, declaró:

“Gobierno fascista montó la tramoya de un “convoy humanitario” para invadir Ibarra. Sí: lograron ingresar tras el rechazo combativo de los campesinos en La Esperanza, donde dejaron un reguero de heridos, detenidos y al pueblo violentado en todas sus formas.

El fascista creyó que así daría por terminado el levantamiento. Sueños de perro flaco. Al retirarse, fueron cercados por las masas en Otavalo, que combatieron por más de diez horas contra los perros y ganapanes del régimen.

No hay FFAA ni Policía más cobardes que las del Ecuador. Solo en Imbabura ya han desplegado más de 7.000 efectivos, más que en el Cenepa.

Digámoslo sin ambages: nos enorgullece nuestro pueblo, combativo y rebelde, el que no teme morir volado en mil pedazos con tal de cumplir su cometido.

Nuevos dirigentes se están forjando en la lucha. La renovación y superación de los oportunistas: Santi, Quishpe, Iza, Vargas,  es evidente. La CONAIE debería estar en manos de esta nueva estirpe de combatientes que entiende, de otra manera, el carácter de la lucha de los pueblos indígenas con relación a los intereses de las clases que conforman el bloque popular.

También hay una renovación importante en la dirección del movimiento campesino. Falta consolidar lo fundamental: la dirección ideológica del proletariado. Así, el cerco estratégico del pueblo estrangulará al viejo Estado.

Las imágenes lo dicen todo: un cobarde, terrorista, seguramente miembro de un GDO, dispara su fusil contra los manifestantes. Militares desbocados, sin bozal, sin riendas, quieren la sangre del pueblo; no saben que esta, tiene ‘rico perfume’…

Insistimos: este gobierno, sus sicarios, las FFAA y policía, se han ganado el odio irreconciliable del pueblo. Jamás habrá conciliación, perdón ni olvido.

¡Viva el glorioso pueblo de Otavalo!

¡Ni diálogo ni tregua; rebelión hasta derrocar al fascista!

¡A abrir nuevos frentes de lucha contra el gobierno y Estado burocrático-terrateniente!”

Guerra contra el pueblo para prevenir la revolución

Imbabura es una de las regiones más pobres del país, pero también una de las más combativas. Durante el paro nacional, el movimiento campesino, indígena y obrero de Imbabura salió a la calle; también los profesores y otros intelectuales. En resumidas cuentas, la mayoría de sectores populares de la región salió a protestar.

El gobierno sabe que es la región más peligrosa, y por eso comenzó a criminalizarla y a reprimirla. Noboa declaró como “terroristas” a mineros ilegales. Es decir, a población local que trabaja en la minería artesanal para poder sobrevivir, al margen de las grandes mineras extranjeras imperialistas. Acto seguido, el gobierno envío aviones y bombardeo las montañas y bosques de Buenos Aires (Imbabura) para su “guerra sin cuartel” contra la “minería ilegal”. Noboa declaró la militarización constante en la región: “sepan que en el sector de Buenos Aires ya se terminó la minería ilegal, porque la presencia de Fuerzas Armadas va a ser permanente de ahora en adelante”.

Entre tanto, en la red social X, Noboa envió un mensaje a Trump: “en Ecuador, nos tomamos la lucha contra la minería ilegal en serio”. Con ese mensaje, Noboa le vino a decir a su amo imperialista que no se preocupara, que las corporciones mineras yanquis podrían seguir saqueando los recursos naturales de Ecuador, porque el gobierno se encargaría de reprimir a la mineria popular que practican los locales para sobrevivir.

Mientras el gobierno bombardeaba a la población civil, la dirección oportunista del CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) volvió a traicionar la sangre de las masas que fue vertida en la lucha, y llamó a desconvocar las movilizaciones. Quisieron hablar en nombre de ellos, y nadie más, para llegar a acuerdos, pactos, compromisos y apagar el fuego del paro nacional.

Esta forma de actuar no nos sorprende en absoluto. Los líderes oportunistas, en Ecuador, España o cualquier país del mundo, actúan de igual forma en lo fundamental: traicionan las luchas de las masas, van contra sus intereses y negocian a sus espaldas. Se visten de defensores del pueblo, pero los venden a la primera de cambio por un sueldo, por un privilegio o por una ganancia personal. La CONAIE no tiene fuertes vínculos con el movimiento popular e indígena en Imbabura, por lo que las masas locales ha rechazado acabar con los enfrentamientos. Las masas han decidido continuar la lucha hasta la caída del tirano, el fascista y asesino Noboa.

Que le deparará el mes de noviembre al pueblo ecuatoriano, no lo sabemos. Por el momento, el Frente de Defensa de Luchas del Pueblo del Ecuador ha llamado a seguir combatiendo: “Convocamos a las masas conscientes a sostener la lucha de manera indefinida, en la medida en que no se han conquistado los objetivos inicialmente trazados”.