Ni el gobierno, ni las pulseras antimaltrato, protegen a las mujeres

Hemos recibido este artículo de opinión de parte de una lectora

Hace algunas semanas, salió a luz que en marzo de 2024 hubo un nuevo fallo en las pulseras telemáticas antimaltrato. El sistema de pulseras (cuyo objetivo es controlar que los maltratadores cumplan con las órdenes de alejamiento impuestas) sufrió una incidencia que dejó de registrar la ubicación de los agresores durante horas.

Actualmente, hay entre 4000 y 4500 maltratadores en toda España sujetos a estas pulseras. Según datos de la Fiscalía, las pulseras telemáticas se usan desde 2009 y ninguna mujer ha sido asesinada por parte de los maltratadores que la portaban. Sin embargo, los datos no son reales. Sin ir más lejos, en diciembre de 2024 una mujer fue asesinada por su maltratador porque la pulsera no funcionó. El Ministerio de Igualdad, sin vergüenza ninguna, declaró que la culpa no fue del sistema de pulseras, sino de la propia víctima, al no llevar encima el dispositivo receptor que activa la alarma de aviso.

La Ministra de Igualdad es increpada por una mujer, durante una emisión de Televisión Española.

Esta claro que el fallo no es solo de las pulseras, sino del modelo de protección y seguridad que ofrece el Gobierno a las mujeres víctimas de maltrato. Esta manera de proporcionar seguridad a las víctimas no funciona, porque no funcionan sus políticas. No protegen de verdad a las mujeres. Las hace sentir más victimas, y encima las culpan de lo que les hacen sus maltratadores.

Cuando ocurre una agresión física, psicológica o sexual, ¿realmente en cuantas denuncias que se llevan a cabo se hace justicia de verdad? ¿Cuántas mujeres retiran las denuncias por miedo a represalias, porque desconfían que la solución vaya a ser mejor que aguantar? ¿Cuantas mujeres no denuncian porque piensan que no vale para nada?

Todas estas situaciones impotentes en las que se ven envueltas las mujeres víctimas es culpa de que no hay unas medidas reales que proporcionen la seguridad y la justicia que necesitan las mujeres. Existen protocolos de violencia de género que casi no se realizan porque “es que como ella no quiere denunciar” o “es que depende de ella, si no lo cuenta…” ¿Cómo puede ser que un hecho tan evidente no se pueda remediar?

El Estado no protege a las mujeres. Sus gobiernos y partidos políticos parlamentarios, tampoco. Incluso Podemos, que se llenó la boca con la “ley del solo es sí”, no cambió nada en la situación fundamental en la que viven millones de mujeres. No podemos esperar nada justicia del sistema que nos obliga a vivir entre la miseria (por ser trabajadoras) y el miedo (por ser mujeres).

La justicia no caerá del cielo. Mucho menos de meter una papeleta en una urna cada cuatro años. La justicia que queremos la conquistaremos nosotras mismas después de una violenta tormenta donde destruiremos la violencia patriarcal con nuestra violencia, una violencia antipatriarcal, justa y revolucionaria. Las mujeres conscientes del pueblo tenemos que preparar, organizar y desarrollar esa poderosa tormenta que está por venir.