Corresponsal en Madrid

En torno a un millar de personas marcharon el 15 de febrero por las calles del barrio madrileño de Lavapiés bajo la consigna de Lavapiés al límite: ¡Levantadas por nuestro barrio! Convocados por medio centenar de organizaciones sociales de Madrid, los manifestantes -entre los que destacaba una importante representación de la comunidad migrante del barrio- protestaron contra el abandono institucional, el racismo y las redadas policiales camufladas de lucha contra la droga, la especulación inmobiliaria, los desahucios, la gentrificación y la turistificación que están acosando y expulsando a las vecinas y vecinos de este popular barrio madrileño para beneficio del capital financiero, grandes tenedores y todo tipo de especuladores. Durante el recorrido se llevaron a cabo diferentes actos y perfomances reivindicativas que contribuyeron a comunicar a los asistentes y personas que transitaban por las calles de Lavapiés las razones de la protesta. El primero de estos actos lo desarrollaron las compañeras de los colectivos feministas, en el inicio mismo de la marcha. También fue relevante la reivindicación de los derechos sanitarios que llevaron a cabo los colectivos migrantes en la puerta de un centro de salud del barrio. Una performace de carácter cómico se centró en denunciar a los fondos buitre y su papel en la turistificación del barrio. Y en la parte final de la manifestación fue especialmente destacable el paso por el bloque en lucha de la calle Tribulete, donde varias vecinas y representantes del Sindicato de Inquilinas explicaron la situación que sufren y la lucha que están desarrollando desde que el fondo Elix Rental Housing comprara su edificio con la intención de expulsar a los inquilinos para dedicarlo a la actividad turística.
Al llegar al Parque del Casino (donde empezó y acabó la marcha) dos representante de las organizaciones convocantes expusieron sus exigencias:
– Un centro permanente de atención a personas drogodependientes, con problemas de salud mental y/o en situación de calle.
– Políticas que pongan a la infancia y la juventud en el centro.
– Unos servicios que realmente cuiden a las personas ancianas y dependientes.
– El acceso universal a la salud con presencia de intérpretes y mediadores en las lenguas del barrio, y el refuerzo urgente de aulas de enlace para facilitar la integración a los menores extranjeros en el sistema educativo.
– Un barrio libre de todo tipo de violencias, y especialmente de violencias machistas y delitos de odio y racistas.
– Parar la especulación, frenar la proliferación constante de pisos turísticos.
– Mejorar y aumentar los espacios verdes del barrio. Crear refugios climáticos.
– Reconocimiento y legitimidad de los centros autogestionados.
Compartimos algunas imágenes que tomó nuestro corresponsal en Madrid





















