Traducción no oficial realizada por el equipo editorial de Servir al Pueblo de la crónica publicada en La Cause du Peuple.

«Es importante apoyar la unidad del movimiento revolucionario y no la dinámica de escisión en cuanto se abre una lucha de líneas. Por eso también estamos hoy aquí, en este Congreso, para luchar juntos y unirnos.» (extracto de la intervención de una delegación)
Reunidas de nuevo en París, las diferentes delegaciones del Congreso de la Juventud Comunista han recibido desde ayer la visita de delegaciones procedentes de Estados Unidos, Alemania, Noruega y Córcega. Otras organizaciones francesas estuvieron presentes en calidad de observadoras, como la Federación Sindical Estudiantil (FSE), el Partido Revolucionario Comunista y el Círculo de Estudios Marxistas de París.
El día 4 de abril marca el avance de los debates sobre la línea política general. A primera hora de la mañana se concluyeron las discusiones sobre el papel del imperialismo francés en Europa, iniciadas el día anterior, en particular en lo que respecta al despliegue militarista y la marcha hacia la guerra impulsada, codo con codo, con el imperialismo alemán. A continuación, los delegados participaron en los debates sobre cuestiones destacadas de nuestra época, en particular el núcleo de la ideología del proletariado, el marxismo, y la comprensión de sus tres fuentes y partes constitutivas: filosofía, economía y socialismo.
La defensa de los principios, la violencia y las luchas de las masas
La cuestión de la Revolución socialista y del Partido Comunista, implícitamente vinculadas a las tareas revolucionarias que ha abierto la reconstitución de la JC, ocuparon un lugar central en los debates a media jornada. Los delegados coincidieron en que la lucha contra la burguesía es una lucha a muerte, hasta el comunismo, que se desarrolla en el seno de la experiencia socialista. La línea divisoria es clara: se trata de construir una política de clase independiente, dirigida en primer lugar contra la gran burguesía y el Estado francés, así como contra las alianzas imperialistas internacionales (la OTAN y la UE, en particular).
Como cuestión fundamental del movimiento revolucionario en Francia, los delegados incluyeron en el orden del día el debate sobre los principios básicos del marxismo, cuestionando las fuentes del triunfo del revisionismo en Francia. La dictadura del proletariado, la violencia revolucionaria, el centralismo democrático, etc. ¿Fue la traición a los principios marxistas por parte del PCF, especialmente en su lucha ideológica contra el Partido Comunista Chino (PCCh), una fatalidad, una cuestión de contexto o una cuestión de voluntad y de lucha política?
«El quid de la cuestión en lo que respecta a la toma del poder por parte de la clase es la cuestión de la dirección proletaria del movimiento. Hay organizaciones oportunistas o revisionistas que recurren a la violencia o a la lucha armada, ¡pero eso no significa que luchen por el poder para la clase!» (extracto de la intervención de una delegación)
Se abordó la cuestión de la influencia de la ideología burguesa, en particular en sus manifestaciones dentro de las organizaciones de la clase: mentalidades anarquistas, sindicalistas; desviaciones legalistas, pacifistas y electoralistas; deformaciones y sabotajes trotskistas, etc. Fue una ocasión para evocar las grandes luchas de masas recientes, en particular la reforma de las pensiones de 2023 y el movimiento de septiembre, su influencia y sus límites.
Profundizando en los debates sobre la comprensión de las características de nuestra época, una delegación abrió el debate sobre la crisis climática en curso, en particular los problemas relacionados con el acaparamiento de recursos por parte de la burguesía, como la cuestión del agua, puesta de relieve por la gran batalla de Sainte-Soline en 2023. Los delegados también informaron, a modo de ejemplo, sobre las luchas libradas en Brasil, México y la India en torno a la cuestión medioambiental y la destrucción de la naturaleza, en relación con la cuestión campesina y los derechos de las poblaciones indígenas.
La estrategia revolucionaria y la táctica electoral
En relación con la cuestión de los derechos democráticos, el debate sobre la táctica electoral se abrió con una pregunta importante: «Es cierto que, con un Jean-Luc en el poder, por ejemplo, no tendremos el mismo nivel de represión que con una Le Pen».
Reproducimos aquí una de las intervenciones de respuesta, en la que se aborda la cuestión de la estrategia revolucionaria y se explican los límites insuperables de la táctica electoral en la actualidad: «Se trata de un debate fundamental y de suma importancia, que debemos mantener de cara al 2027 que se avecina. En primer lugar, ¿qué es lo que queremos? Si somos revolucionarios, marxistas, si tenemos la pretensión de llamarnos Jóvenes Comunistas, debemos estar a la altura de lo que eso significa: es decir, organizar la conquista del poder. No estamos inmersos en la dinámica de las elecciones. Nuestra dinámica es la conquista del poder. Que Le Pen o Mélenchon lleguen al poder, por supuesto, no es lo mismo. Nadie lo va a negar. Pero hay que tener en cuenta varias cosas. Si el RN1 gana, no será directamente el fascismo, no es que «el RN gane a las 20:00 y a las 20:30 sea el fascismo». No funciona así. El fascismo es una reacción al desarrollo de la lucha de clases, es un proceso que responde a los intereses de la burguesía. Quiero recordar que los gobiernos de «izquierda» pueden llevar a cabo políticas reaccionarias como la extrema derecha. Tomaré el ejemplo de Nicaragua y otros países «de izquierda» que han tomado caminos antipopulares. Cuando estalló la Guerra Popular en Perú, había un partido de «izquierda radical» en el poder.
Pedro Castillo, en Perú en 2020, se autodenominaba marxista-leninista y organizó las masacres de campesinos durante los levantamientos. No debemos empezar a perder nuestro análisis de clase por ponernos nerviosos ante la perspectiva de las elecciones. Si somos revolucionarios, no creemos en las elecciones ni en una fracción de la burguesía. Es una farsa, una mascarada; hace 30 años que la burguesía se mantiene con esta lógica de movilizar al electorado contra la extrema derecha. En eso se centra para poder asustar a las masas. Al estilo de «Si no votáis por tal o cual, será el fascismo». Nuestro papel como revolucionarios es explicar que nuestro único camino hacia la liberación es el socialismo, la conquista del poder, la independencia total de clase frente a la burguesía. Es clase contra clase. Es esencial y es una posición que mantiene hoy en día el conjunto del Movimiento Comunista en todo el mundo. En Turquía, los compañeros que practican el boicot, frente a ellos no está Mélenchon, está Erdoğan. ¡Es importante recordarlo!
En 2027, con un boicot presidencial, seremos los únicos que no nos convertiremos en satélites de la FI.2 Esa será la diferencia. Sentaremos las bases del único partido de oposición. Si pretendemos reconstituir el Partido Comunista, no podemos titubear ante las elecciones. No nos vamos a engañar, Mélenchon es un oportunista de primera, ha sido ministro del Partido Socialista, no vamos a caer en esta estafa —sobre todo con un candidato que es puro producto del PS3. Lo fundamental es recordar que solo la vía revolucionaria permitirá la emancipación y hay que ser muy firmes en la cuestión de las elecciones, de lo contrario nunca seremos firmes en la cuestión de la Revolución socialista. »
Otras delegaciones añaden: «La cuestión de la relación con las elecciones hoy en día es no alinearse con una fracción de la burguesía. Es un reto fundamental para la defensa de un principio: el de la autonomía de clase»; «Tsipras en Grecia metió a antifascistas en la cárcel, lo mismo hizo Lula en Brasil», etc.
Una forja colectiva
A última hora de la tarde, las propuestas de enmienda someten a debate el significado de la autodefensa popular y del compromiso antifascista en la actividad futura de la Juventud Comunista. También se cuestiona el lugar específico de los estudiantes en la organización, así como el papel de la enseñanza en la propaganda burguesa y el adoctrinamiento de las mentes jóvenes. Frente a esto, la Juventud Comunista espera convertirse en un contraejemplo en la educación proletaria al servicio de la revolución, en lo que respecta a la educación política, moral y física de la juventud.
La cuestión femenina se debate en torno a varias enmiendas, con, por ejemplo, la cuestión de la división del trabajo, la instrucción de las mujeres… Los debates evocan la violencia sexual como un crimen contra el pueblo, utilizada específicamente como arma contra las mujeres para frenar su potencial revolucionario, y el callejón sin salida del sistema capitalista burgués para resolverla. Allí donde el patriarcado organiza una explotación particular dirigida a las mujeres, duplica la opresión con una violencia específica, de ahí la necesidad de un trabajo específico en torno a esta cuestión en la organización de la Juventud Comunista.
La lucha por la unidad es una forja. Es una lucha larga y difícil, al igual que algunas fases del debate aquí. Nos decimos las cosas con franqueza, en un espíritu de camaradería siempre benevolente. Las delegaciones no olvidan que la franqueza y la honestidad van de la mano con la enriquecimiento mutuo en el debate. Poco antes de las 19:00, se aprueba el texto completo de la Línea Política General. Entre vítores generales, la presidenta de la sesión declara: «¡Aplaudimos el optimismo y la voluntad de lucha de toda la sala, así como la disciplina colectiva!». Los congresistas concluyen la sesión entonando al unísono La Internacional.
Como ha recordado hoy una delegada: «El proletariado lleva en sí la liberación universal». La Juventud Comunista, por su parte, lleva el futuro. Nos vemos mañana para una tercera «Crónica del Congreso».
1Nota del traductor : Rassemblement national, partido de extrema derecha parlamentaria francés.
2Nota del traductor: France Insoumise, partido de coalición socialdemócrata lanzado por Jean-Luc Mélenchon.
3Nota del traductor: Partido Socialista.



