Este artículo ha sido publicado en la editorial del número 23 de la edición impresa de Servir al Pueblo

Un nuevo caso de corrupción le ha estallado al gobierno de Pedro Sánchez. Pareciera que el gobierno del PSOE está jugando a una versión actualizada del juego de la oca al estilo de la democracia burguesa: “de escándalo a escándalo, y escándalo porque me toca”.
Tenemos al hermano del Presidente, David Sánchez, que fue enchufado en la Oficina de Artes Escénicas de la Diputación de Badajoz, y no sabía muy bien explicar ante el juez en qué consistía su trabajo ni dónde estaba su oficina. Debe ser la única persona sobre la faz de la tierra que cobra 340.572,36 euros brutos y no sabe muy bien de qué trabaja, ni dónde está su empresa. Sin duda, ser hermano del Presidente de un Estado imperialista es muy lucrativo, pero no menos que ser su mujer, su suegro, su Ministro de Transportes… Todo el círculo íntimo del Presidente está hasta el cuello de casos de corrupción.
A José Luis Ábalos, quien era Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y Secretario de Organización del PSOE, le han caído 24 años de cárcel por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
Pero eso no es lo peor. A quien venía siendo el referente político de Pedro Sánchez, el ex Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, le imputaron en el caso de corrupción Plus Ultra por tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el rescate público de la compañía aérea homónima. Y el 19 de mayo le encontraron joyas en su despacho de Ferraz (sede del PSOE) tasadas en… ¡Un millón trescientos mil euros! Sin duda, el “referente progresista” de España tiene mucho que explicar.
Zapatero no es progresista, es un reaccionario
Muchas personas hablan de Zapatero como “el mejor presidente del PSOE” (como si el proletariado tuviera que elegir entre lo malo y lo peor), o como un “presidente progresista”. Esto es falso a todas luces. Zapatero no es progresista, y nunca lo fue. Es un reaccionario en toda regla. Algunas personas piensan que solo Vox y el PP son reaccionarios, pero esto es porque confunden la apariencia de las cosas con su verdadera esencia. Desconocen la naturaleza del Estado, que es un instrumento de represión de una clase contra otra, y también desconocen la función de los gobiernos de turno, que es gestionar el Estado. Es decir, gestionar los intereses de la gran burguesía.
Nadie que gestione un Estado imperialista puede ser progresista. Nadie. Es objetivamente imposible. No nos cansaremos de repetir, por activa y por pasiva, que el imperialismo no tiene nada de progresista. Por tanto, cualesquiera que sean las bonitas palabras de un político burgués, su función es una: gestionar los intereses de la reacción. Ningún político que gestione el Estado imperialista puede ser progresista, porque el imperialismo es la reacción de principio a fin.
El imperialismo no es progresista en lo económico: los monopolios estancan la economía. Continuamente están destruyendo las fuerzas productivas con su política de acumulación y especulación. En los países oprimidos, el imperialismo no acaba con las relaciones sociales de producción feudales o semifeudales que previamente existían, sino que apoyándose en ellas para ejercer una mayor explotación, las profundiza aún más.
El imperialismo no es progresista en lo político: promueve guerras de agresión, genocidio y crímenes de toda clase. Desarrolla la represión, el fascismo, la militarización de los Estados y toda clase de políticas antipopulares.
El imperialismo no es progresista en lo cultural: promueve el individualismo, el pesimismo y toda clase ideas burguesas y pequeñoburguesas que destruyen moral y psicológicamente a la clase. Desarrolla el posmodernismo y otras deformaciones de la realidad para dinamitar los movimientos populares y hacerlos compatibles con la explotación.
El imperialismo es la reacción de principio a fin. El Estado imperialista español, por tanto, no iba a ser menos: también es reaccionario de principio a fin. El Estado español es un instrumento de los monopolios, un instrumento de la gran burguesía contra los trabajadores. No hay posibilidad ninguna de reforma o mejora desde dentro del Estado. Esto es una verdad científica demostrada desde hace más de 150 años por el marxismo y por la propia historia.
Entonces… ¿Por qué existe la imagen de Zapatero como un líder progresista? Primero, porque los propios medios de comunicación monopolistas promueven esta imagen. Segundo, porque como hemos dicho, se confunde la apariencia con la esencia de las cosas.
Es cierto que bajo el gobierno de Zapatero se aprobaron leyes contra la violencia machista (Ley Orgánica 3/2007, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres) y derechos democráticos, como matrimonio igualitario (Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio). También legisló una serie de medidas sobre Memoria Histórica, salud pública, derecho al aborto, y un largo etcétera. ¿Pero esto lo hace progresista? En absoluto. Dejando de lado la poca efectividad de algunas de dichas leyes, todas estas reformas legislativas fueron la consecuencia de las luchas populares de los años anteriores. El PSOE traficó con lo intereses de las masas y se autoerigió como fuerza política progresista, exactamente igual de como lo está haciendo ahora.
¿Qué más hizo también Zapatero, cosas de las cuales no se habla tanto? Elevó la edad de jubilación paulatinamente de los 65 a los 67 años, y llevó adelante la reforma laboral de 2010 donde redujo los costes empresariales, abarató el despido y le dio más poder a las patronales frente a los sindicatos. La desvergonzada práctica de los descuelgues en los convenios colectivos, práctica común en la que la empresa rebaja los salarios por debajo del convenio argumentando una situación económica difícil (a menudo, inventada), tuvo lugar gracias al todoprogresista Zapatero.
No solo es lo que hizo, también es lo que no hizo. No modificó ni un ápice la criminal política de extranjería. Los Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), cárceles donde se tortura, viola y mata a los migrantes, siguieron abiertos. Se siguió dejando morir silenciosamente a miles de migrantes que cruzaban el mar en cayuco o patera, y se siguió apaleando y disparando a quienes trataban de cruzar las vallas de Ceuta y Melilla. Modificó la Ley de Extranjería, pero solo para facilitar la llegada de más migrantes para explotarlos. Se siguió explotando a los sinpapeles en el campo, en la industria o en la construcción, principalmente en esta última.
Bajo el gobierno de Zapatero, los monopolios españoles incrementaron su exportación de capitales a América Latina y elevó el saqueo contra sus pueblos. Con el proyecto de la Cumbre de Civilizaciones, el imperialismo español trataba de ganar posiciones en el continente. En materia represiva, todo siguió igual. En las prisiones se siguió torturando a los presos políticos, se siguió reprimiendo a sindicalistas y activistas sociales. Y no olvidemos su responsabilidad con la crisis de sobreproducción capitalista de 2008. Ocultó al pueblo lo que se venía, y le engañó con los “brotes verdes” que no existían.
Zapatero es un reaccionario. Rajoy, de hecho, continúo con la política iniciada por él. No hay ninguna diferencia en los puntos fundamentales entre PP y PSOE. Por tanto, ante el ya clásico “es que la derecha lo hubiese hecho peor”, no tenemos nada que decir. No hay nadie más ciego que aquel que no quiere ver.
Todos los políticos burgueses son corruptos
¿Sorprende que Zapatero es un corrupto? Por supuesto que no. No causa ninguna sorpresa… ¡Fue Presidente del Gobierno durante casi 8 años! Naturalmente que la cabeza pública del imperialismo español es un corrupto. Todos los políticos burgueses lo son. No depende de si son honestos o no, es algo inherente a la democracia burguesa y al carácter de clase del Estado. Y no olvidemos que la supuesta izquierda alternativa en el parlamento es igual de culpable y cómplice que el propio gobierno.
Que se lo digan a los vecinos de la Cañada Real. Ahí es Izquierda Unida, y no solo el PP, Vox o el PSOE, los criminales. El grupo local de Izquierda Unida en Rivas (parte de la Cañada pasa por el término municipal de Rivas) está desalojando a los vecinos de sus casas para derrumbarlas y que las constructoras puedan especular, construyendo chalets de lujo. Luego, van los políticos “progresistas” a pasear por los caminos de la Cañada (¡incluso algún ministro!) para utilizar a los vecinos para su propaganda electoral. La actividad de los políticos burgueses: ir a ver a los pobres, como como quién va al zoo.
Que se lo digan también a los vecinos de la comarca de l’Horta Sud (València), afectada por la gestión criminal que hizo el Estado durante la DANA del pasado 29 de octubre de 2024. No es solo Mazón el criminal. Compromís es igualmente responsable de lo mal que fue -y está yendo- la reconstrucción. ¿Qué ha hecho Compromís desde aquel 29 de octubre? Infiltrarse en el movimiento vecinal por la reconstrucción para destruirlo desde dentro. Vincular todas las reivindicaciones a sus intereses parlamentarios. Impedir la organización popular al margen de las instituciones. A nadie sorprende, claro. Al final y al cabo, son también gestores del Estado imperialista.
Resulta cómico y lamentable a partes iguales ver a los tertulianos burgueses, de uno y otro bando, cómo se lanzan acusaciones en uno al otro para definir quién es menos corrupto. Estamos hartos de este circo parlamentario. Estamos hartos de su farsa electoral cada 4 años para elegir al próximo corrupto que gestionará los intereses de la gran burguesía. Estamos hartos de su democracia burguesa.

