Corresponsal en València
El sábado 3 de octubre ha sido una larga de jornada de movilización y lucha del movimiento por la vivienda. La jornada comenzó por la mañana, con una manifestación muy masiva que congregó a miles de personas.


Combates contra la policía
La manifestación terminó en el Palau de les Arts, donde en esos momentos se estaba celebrando el Real Estate Summit 2026. Dicho evento era un congreso del «sector inmobiliario» en el que especuladores y rentistas llevaban a cabo negocios e intercambiaban estratagias, encontrando entre los participantes al político reaccionario Albert Rivera o el economista libertario Juan Ramón Rallo.
En un momento de máxima tensión, se prendió la chispa y los manifestantes rompieron el cordón policial, tratando de ocupar el Palau de les Arts y boicotear el evento de los especuladores. A partir de ese momento, se iniciaron choques entre la policía y los manifestantes.





Durante los combates, la policía cargo y lanzó gas lacrimógeno. Los manifestantes respondieron con resistencia, e incluso devolvieron el gas lacrimógeno. El saldo final (solo del sábado, al menos de momento) es de 9 antidisturbios heridos y 5 personas detenidas.
Oportunistas llaman al pacifismo; masas resisten y combaten
Como es típico en València, cuando se producen choques contra la policía, o hay un mínimo estallido de violencia de las masas, la parte más rancia y recalcitrante de los dirigentes-organizadores (algunos de ellos, dirigentes muy importantes) llama al pacifismo. Pasó en la huelga indefinida del 15 de octubre de 2025 en solidaridad por Palestina, cuando los organizadores desconvocaron oficialmente la concentración frente al Roig Arena e hicieron un llamamiento a «irse cada uno a su casa», dejando a las masas a su suerte frente a las cargas y pelotazos de la policía. Esa jugarreta costó 5 detenidos y 4 heridos.
Lo mismo ha pasado el sábado 3 de octubre. A medida que se producía el rifirrafe contra los antidisturbios, los oportunistas llamaron a convertir la lucha… ¡en una sentada pacífica! Suena ridículo, pero los revolucionarios no deben subestimar el peso de los oportunistas en el movimiento popular. Su intento de pacificar la lucha funcionó, porque poco a poco los manifestantes fueron desmovilizándose, y la lucha parecía que iba a parar. Pero funcionó solo parcialmente: un grupo de alrededor 300 personas continuaron resistiendo y luchando.

Hicimos una pequeña entrevista a varios manifestantes que se quedaron resistiendo. Uno declaró a Servir al Pueblo:
«Hicimos lo que quisimos, la policía no nos podía detener. Le tirábamos naranjazos a la cara. No le prendimos fuego a una lechera porque nadie tenía nada, fue todo improvisado, ocurrió todo de repente. La gente está muy cabreada«
La prensa burguesa narra cómo este grupo, en su camino del Palau hasta el Ayuntamiento, trató de abordar un autobús turístico:
Manifestantes rodean un bus turístico en el centro. Según ha podido saber Levante-EMV, un grupo de personas que regresaba de la manifestación ha rodeado un bus turístico que circulaba por la calle Conde Altea, obligándole a retroceder. Furgones de la Policía iban siguendo a estos manifestantes, por lo que el bus se ha visto encerrado entre el grupo y los vehículos policiales que iban por detrás.
Una vez en el Ayuntamiento de València, junto a otros manifestantes que estaban por la zona, realizaron una asamblea, que acabó decidiendo acampar. El Sindicato de Inquilinas emitió un comunicado en el que reconoce que la asamblea nació «autónomamente». Y nosotros añadimos: «autónomamente por la juventud combativa».

El Comité Revolucionario de València, según publicó en sus redes sociales, está participando en la acampada. Desde el Comité hacen un llamamiento a masificar y defender la acampada


