Corresponsal en Madrid

El pasado 8 de octubre tuvo lugar en Torrejón de Ardoz un acto de protesta contra la persecución sistemática que la policía viene ejerciendo contra los trabajadores migrantes y personas racializadas del Corredor del Henares. En el proceso de acelerada reaccionarización y militarización del Estado imperialista español, los trabajadores migrantes -que representan un importante porcentaje de la clase trabajadora en todas las ciudades de la comarca- están siendo cada vez más perseguidos y acosados por las fuerzas policiales del Estado. Continuamente tienen que sufrir identificaciones y registros policiales que no tienen otro fundamento que el color de piel y el origen étnico. Este acoso policial por motivos raciales o de país de nacimiento está totalmente prohibido por la legislación, pero la policía lo practica todos los días con total impunidad. El objetivo evidente de esta política es el de mantener a raya a los migrantes para que vivan con el miedo a ser detenidos en cualquier momento por la policía y, de este modo, acepten pacíficamente las condiciones de sobreexplotación y opresión a las que se encuentran sometidos en España.
La protesta fue convocada por la organización Corredor en Lucha y se enmarca en las Jornadas que desde hace años viene impulsando la Coordinadora Antifascista de Madrid. Tuvo lugar en la Plaza de España o plaza de la Renfe, por ser la estación del Cercanías uno de los lugares de Torrejón en los que más identificaciones y registros policiales tienen lugar diariamente contra la población migrante y racializada. Al comenzar el acto, decenas de personas fueron poco a poco concentrándose en torno a una pancarta que rezaba “Contra las redadas racistas, organización y poder popular”. Entre estas personas se encontraba un grupo significativo de migrantes y personas racializadas que, pese a la cercana presencia de la fuerza policial racista, se atrevieron a asistir y a transmitir -algunos de ellos- las diversas experiencias opresivas que sufren habitualmente por su color de piel, religión o país de procedencia. Otros prefirieron observar el acto desde una distancia prudencial, para evitar ser reconocidos por los policías que “garantizaban la seguridad” de un acto que los señalaba directamente a ellos. Alguno de estos migrantes con los que pudimos conversar nos comentaron que esos días habían disminuido notablemente las identificaciones racistas en la estación de la Renfe, lo que relacionaban claramente con la protesta antirracista que se iba a celebrar. Este hecho viene a confirmar una vez más la importancia de la movilización y organización conjunta de la clase trabajadora, independientemente de cualquier diferencia de raza, religión o lugar de nacimiento. Si nos unimos y nos atrevemos a luchar, podemos vencerlos.
¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!
¡Basta ya de redadas racistas!

