La lucha de clases en Brasil #1 – Presentación de un nuevo boletín semanal

Pintada en Maricá. Fuente: A Nova Democracia

Presentación

Estimados amigos y lectores, nos llena de alegría presentarles una nueva sección especializada de nuestro periódico a cargo de nuestro Equipo Editorial. “La lucha de clases en Brasil” quiere ser un boletín semanal que venga a solucionar una necesidad urgente de la prensa revolucionaria: aplastar el silencio informativo en torno a la enorme lucha de clases presente en Brasil que, a pesar de ser una de las más avanzadas del mundo, también es una de las más ignoradas.

Decimos que es una de las más avanzadas por una tradición de cientos de años ininterrumpida de lucha de clases, plasmada principalmente en la lucha por la tierra. Es decir, la lucha por el derecho de los campesinos pobres a recuperar su medio principal de vida, arrebatado por la intervención de los monopolistas extranjeros.

De esta gran lucha han derivado dos grandes vertientes, la oportunista y derechista, que ha querido canalizar esta demanda por la vía institucional. Esta vía condena la violencia que aplican los campesinos pobres contra los monopolios, para ella la principal forma de lucha debe ser el voto en las urnas. Esta corriente es capitaneada en la actualidad por el Partido dos Trabalhadores (Partido de los Trabajadores o “PT”), cuyo líder es el renegado Luiz Inácio Lula da Silva (“Lula”).

La otra vertiente del movimiento por la tierra es la revolucionaria. Los revolucionarios entienden el carácter de clase del Estado brasileño.

Para la gran burguesía y para los distintos sectores de los terratenientes, la alteración de la estructura de tenencia de la tierra en el país es inaceptable, ya que es un factor determinante como puntal del imperialismo y reproducción del capitalismo burocrático que mueve al país. Así, como siempre ha sido el caso, las clases dominantes siguen utilizando todas las formas de violencia para impedir cualquier reforma, por más superficial que sea, combinando la acción judicial y policial-militar del viejo Estado con la de bandas de sicarios y paramilitares. en la represión, asesinatos selectivos y masacres masivas.

Por lo tanto, el Estado brasileño o “viejo Estado” (así le denominan los revolucionarios en contraposición al estado de Nueva Democracia que se va abriendo con el avance de su lucha), es imposible de reformar. Se desecha cualquier ilusión de confiar en los partidos políticos burgueses como el PT, que durante sus mandatos no solo no ha solucionado la cuestión agraria, sino que ha redoblado en esfuerzos de masacrar a los campesinos que luchan.

Las fuerzas de la revolución en Brasil están dirigidas por la Liga dos Camponeses Pobres (Liga de los Campesinos Pobres o “LCP”). Su estrategia para liberar las tierras de manos de los monopolios es la ocupación y reconversión del latifundio (grandes extensiones de tierra) en áreas revolucionarias. En estas áreas el pueblo desarrolla sus propios cultivos productivos, educación, sanidad, cultura, etc. La LCP es apoyada por fuerzas democráticas, revolucionarias, estudiantiles y sindicales dentro y fuera de Brasil, también por la prensa más progresista del país.

Esta situación nos permite informar de manera semanal, y prácticamente diaria, sobre conflictos abiertos en el país de gran dimensión. El vacío informativo tienen la responsabilidad de llenarlo los revolucionarios. Los oportunistas como el denominado “Partido Comunista de España” no lo harán nunca, porque también condenan la violencia revolucionaria y se alían a nivel internacional el PT de Lula. Con este boletín también queremos desenmascarar este oportunismo, que atiende a la lucha de clases en países dónde le interesa y la ignora dónde no.

Lucha de clases en Brasil – #1 (del 13 al 18 de octubre de 2026)

Activistas expanden “Comités de Boicot a la Farsa Electoral” por todo Brasil

Como respuesta al comienzo oficial de la campaña electoral en Brasil lectores y amigos del periódico “A Nova Democracia” han organizado comités de boicot contra la convocatoria electoral. Estos comités desarrollan una actividad cotidiana de propaganda denunciando el oportunismo lulista y sus crímenes contra los campesinos y el golpismo bolsonarista.

En la actualidad hay acciones reportadas de comités en Vila Torres, Pinhais, Curitiba, Maringá, Belém, Petrolina, Recife, Montes Claros, Belo Horizonte, Jaíba, Januária, Vespasiano, Betim, Ouro Preto, Goiânia, Ananindeua, Sorocaba, Campinas, São Paulo, Guarulhos, Ribeirão Preto, Rio de Janeiro, Niterói, Dourados, Brasília (DF), São Luís (MA), Porto Alegre (RS), Vila Velha, Vitória, Teixeirópolis, Salvador, Santa Catarina, Natal y Florianópolis

Brigada informativa contra la farsa electoral en Brasilia. Fuente: A Nova Democracia

En la ciudad de Maringá los activistas fueron informados por los vecinos que el diputado Adriano Ferreira Amorim sufrió hostilidades a manos de los vecinos indignados. Demostrando el profundo rechazo y descrédito del pueblo frente a la farsa electoral.

Otra vecina, a pesar de analfabeta, demostró su interés por luchar contra la farsa electoral y compró números del periódico A Nova Democracia. Se comprometió a recibir ayuda pedagógica de los activistas para aprender a leer y comprender el contenido.

Mercado de São Luís. Fuente: A Nova Democracia

En Belém se consiguieron vender 300 números del periódico, también fue difundido el boicot electoral en Ver-O-Peso, la mayor feria del libro de América Latina.

En Betim la “Comisión de Vecinos de la Villa Bandera Roja” realizó un teatro de día con niños titulado “¡El pueblo aprende a gobernar!”

Teatro para los niños. Fuente: A Nova Democracia

En Montes Claros se organizaron decenas de brigadas de venta del periódico llamando al boicot. Fue comprado masivamente por trabajadores de la ciudad en zonas de habitual concurrencia como paradas de autobús o mercados.

Todos estos son algunos ejemplos que sirven para ejemplificar como se desarrolla una labor amplia y popular de propaganda en favor del boicot. Hay expectativas de que ante la segunda vuelta electoral los activistas redoblen sus esfuerzos.

Indígenas y pescadores enfrentan a un “resort” español en Maricá

Las clases populares de Maricá se resisten a la creación de un megaproyecto de lujo español llamado Maraey. El proyecto en cuestión se difunde a sí mismo como un “destino turístico sostenible de lujo” y un “paraíso en la tierra”.

Barricada en Maricá. Fuente: A Nova Democracia

Bajo esta fachada de falso ecologismo, se esconde la ardua lucha intergeneracional de pescadores e indígenas por conservar su estilo de vida. El “Movimento SOS Restinga Maricá” denuncia que este proyecto ataca a su permanencia en las tierras que habitan y su acceso al agua, de donde obtienen su sustento.

Los pescadores declaran que los proyectos por arrebatarles la tierra han ido cambiando de nombre, pero que en realidad se trata de una lucha sostenida durante generaciones. Así estas tierras fueron amenazadas en 1975 con el proyecto Cidade de São Bento, cuyas obras fueron paralizadas. También en 2008 el consorcio Madri-Lisboa intentó promover un resort de lujo.

En toda situación el oportunismo lulista del PT ha jugado un papel siniestro. El alcalde de Maricá Washington “Quaquá” del PT ha llamado a los manifestantes vagabundos y bandidos que enfrentarían “toda la fuerza del Estado”. En una barricada los vecinos desplegaron la consigna “Não somos traficantes! Não somos vagabundos! Não somos bandidos, Prefeito Washington Quaquá!” (“¡No somos traficantes, no somos vagabundos, no somos bandidos, alcalde Washington Quaquá!”).

Flavio Bolsonaro ataca a la LCP como parte de su campaña electoral

El candidato de ultraderecha Flavio Bolsonaro afirmó, refiriéndose a la Liga de Campesinos Pobres que “eso tiene fecha y hora de fin”. También afirmó su intención de declarar a la organización campesina como “terrorista” en el medio TV Celular.

Fernando Máximo, Flávio Bolsonaro y Marcos Rogério (de izquierda a derecha) reunidos en Brasília, em 25 de fevereiro de 2026. Fuente: A Nova Democracia

Se atribuye a la LCP una serie de hechos sin pruebas ni fundamentos materiales como “portar fusiles de alto calibre” y “matar policías”. De esta manera se busca criminalizar la ocupación de tierras para la supervivencia de los campesinos. En un intento de populismo y demagogia exacerbados declara haciendo mofa del nombre de la organización; “si son pobres, ¿cómo es que compran fusiles? Alguien debe de estar financiando”.

De esta manera Flavio Bolsonaro anuncia que seguirá el camino trazado por el reaccionario Jair Bolsonaro, que desplegó una gran campaña de terror contra la LCP bajo la misma etiqueta de terrorismo. Ante estas acusaciones la Comisión Nacional de Ligas de Campesinos Pobres contesta que “los terroristas son los latifundistas y ladrones de tierra” que despliegan ejércitos de pistoleros y realizar asesinatos selectivos.

En 2021 Jair Bolsonaro desplegó ya la fracasada operación “Nova Mutum” con el objetivo de atacar a la LCP y expulsar a 800 familias campesinas. Esta operación se estima que costó un millón de reales brasileños cada día al Estado.

Cabe destacar que tanto el gobierno de Jair Bolsonaro como posteriormente Lula han mantenido políticas similares de represión, expulsión forzosa y masacres. Estas amenazas no impiden a los revolucionarios seguir posicionándose cabalmente por el boicot electoral.