
Lectura del mes
Ficha técnica: La Chanca
Autores: Juan Goytisolo
Edición: Junta de Andalucía
Páginas: 108
Año de publicación: 2001
Primera edición: Librería Española, París, 1962.
Accesible en la Web de la Junta de Andalucía:
https://www.juntadeandalucia.es/sites/default/files/2021-05/60acb154848ff-la_chanca_goytisolo.pdf
Sinopsis
En 1962 se publica en París la primera edición de La Chanca, una obra que la dictadura fascista prohibiría en España (no se publicaría en el país hasta 1981). Su autor, Juan Goytisolo, era un intelectual antifranquista de extracción burguesa nacido en Barcelona en 1931. En 1956 Goytisolo lleva a cabo una serie de viajes por la Provincia de Almería, tomando contacto con una realidad que lo conmueve profundamente y que marcará toda su vida posterior. De esos viajes salen dos obras que se enmarcan en una primera etapa que suele definirse como de realismo social: Campos de Níjar (1960) y La Chanca (1962). Ninguna de las dos fue del agrado de las autoridades franquistas almerienses, que lo honraron considerándolo “persona non grata”. En una interesante entrevista que el escritor concede en 1989 a Canal Sur, Goytisolo admite que la toma de contacto con Almería fue una de las claves en torno a las que se construyó su identidad como escritor: “el momento en el que me fui de Barcelona a Francia, realmente estaba muy… quería huir del medio español y es muy probable que me hubiera convertido tal vez en un escritor francés; fue precisamente esta relación con Almería la que me rescató en cuanto escritor español”1.
Entrando ya en la trama ficcionada de La Chanca, el relato se construye a partir del viaje que un español residente en París hace a Almería tras conocer -en una de sus habituales charlas con los emigrados españoles en la capital francesa- a un exiliado republicano almeriense que le da las señas de un primo suyo al que llaman “el cartagenero”. Con un nombre y una dirección escrita en un papel, el viajero se planta unos meses después en Almería y recorre las callejuelas de La Chanca en búsqueda del tal cartagenero, con la única excusa de llevarle noticias de su primo Vitorino exiliado en París. Así entra el protagonista en contacto con “un barrio insólito -omitido por agencias y guías- en donde viven hacinadas a vuelta de veinte mil personas”, un barrio en el que “no hay médicos, ni dispensario, ni practicantes, ni mercado, ni agua corriente, ni, en la mayor parte de las casas, electricidad. Los vecinos deben buscar el agua a veces a centenares de metros, el alquiler de las chozas es de treinta o cuarenta duros y en los lavaderos hay que pagar un real por kilo de ropa”. “En ningún lao cuesta tan caro ser pobre”, razona una de las personas que le acompañan en su peregrinaje por los recovecos del barrio de pescadores. Goytisolo detiene, en ocasiones, la narración para aportarnos información relevante obtenida de su trabajo de documentación:
“Almería no es una provincia española. Almería es una posesión española ocupada militarmente por la Guardia Civil. Siglo tras siglo, la incuria de los sucesivos gobiernos ha arruinado sus primitivas fuentes de riqueza y la ha reducido a su actual condición de colonia. El almeriense esclavizado en su patria chica emigra y es explotado aún en las regiones industriales de España. La discriminación económica le persigue donde quiera que busque la vida. Las cifras de Pérez Lozano hablan por sí solas. En Guipúzcoa, la renta media por cabeza es de veintidós mil setecientas setenta y siete pesetas. En Almería, cinco mil novecientas noventa y ocho”.
A través de las conversaciones del protagonista del relato con los habitantes de La Chanca, Goytisolo nos va describiendo esos “dominios de hambre y raquitismo, tracoma y lepra” que por momentos nos recuerdan al retrato que Buñuel hiciera de las Hurdes en su Tierra sin pan. En la búsqueda del cartagenero desaparecido, el protagonista escucha a los habitantes del barrio, “y sus historias evocaban hambre e injusticia, miedo e injusticia, dolor e injusticia, muerte e injusticia”. Pero hablaban también -sin nombrarla- de solidaridad.
La edición de la obra que hace en 2001 la Junta de Andalucía incluye también una pequeña reflexión de Goytisolo tras visitar el barrio veinte años después, constatando el escritor que “hambre, desnudez, analfabetismo, tracoma han desaparecido” pero que el subdesarrollo y la marginalidad continuaban.
Vale la pena leer -o releer- La Chanca. Desde Servir al pueblo os animamos a hacerlo con una mirada actual que, no sólo nos permita conocer mejor nuestro pasado más reciente, sino que también nos ayude a reconocer esas otras chancas en las que malviven actualmente miles de personas en el Estado español. Por ejemplo, esos precarios campamentos de temporeros migrantes que cada cierto tiempo son pasto de las llamas en la propia provincia de Almería, o en Huelva, o en Murcia. O barrios como el de Cañada Real, en la misma capital del Estado, donde miles de personas cumplirán pronto seis años viviendo con el suministro eléctrico cortado por unas Administraciones Públicas que no son más que gestoras de los intereses especuladores del capital financiero. Chancas, de una u otra forma, sigue habiendo muchas.
1 – https://www.youtube.com/watch?v=GDKVPJM4SG0

