[Nº 23 – Julio 2026] Película del mes: «La guerrilla de la memoria» (2002)

Película del mes

Ficha técnica:

Título: La guerrilla de la memoria

Producción: Oria Films

Dirección: Javier Corcuera

Guión: David Planell: Javier Corcuera, Fernando León de Aranoa, Carlos Muguiro, Alberto Lorente.

Duración: 67’

Año: 2002

Accesible en la URL: https://www.tokyvideo.com/es/video/la-guerrilla-de-la-memoria-documental-completo

Sinopsis

Al mar no se lo tragan los barcos invasores,
mientras existe un árbol el bosque no se pierde,
una pared perdura sobre un solo ladrillo.
España se defiende de reveses traidores,
y avanza, y lucha, y muerde
mientras le quede un hombre de pie como un cuchillo.
Si no se pierde todo no se ha perdido nada.

[…]
Español, al rescate
de todo lo perdido.
¡Venceré! has de gritar sobre cada momento
para no ser vencido.
Si fuera un grano lo que nos quedara,
España salvaremos con un grano.
La victoria es un fuego que alumbra nuestra cara
desde un remoto monte cada vez más cercano”

Miguel Hernández, “Euzkadi”, 1937

La guerra nacional-revolucionaria que empezó en julio de 1936 en España no finalizó en abril de 1939. Desde ese año y hasta el período de 1948-1952, unos cinco mil hombres y mujeres, de pie como un cuchillo, continuaron resistiendo a la dictadura fascista en una heróica guerra de guerrillas. Miles de hombres y mujeres organizados política y militarmente en once agrupaciones guerrilleras hostigaron al enemigo en las áreas rurales de Galicia, León, Asturias, Andalucía, Extremadura y el Levante. Y también en las áreas urbanas, particularmente en Barcelona, mediante la guerrilla urbana de anarquistas como Quico Sabaté.

La guerrilla de la memoria –dirigida por el peruano, afincado en España, Javier Corcuera- es una obra testimonial y emotiva en la que algunos de los guerrilleros y enlaces que aún vivían en aquel momento nos narran esta epopeya revolucionaria que se ha intentado borrar de la memoria colectiva de nuestro país y de la que pocas veces se habla ya.

Lejos de la imagen de los huídos -que también existieron- el documental se centra en la guerrilla organizada y politizada, que pudo sostenerse tantos años por el apoyo que encontraron entre los campesinos de las regiones en las que actuaban: “Eramos una guerrilla popular, anclada en el pueblo y que vivía con el pueblo”. Hubo aldeas como Ferradillo, en el Bierzo leonés, que fueron prácticamente bases de apoyo para la guerrilla: “Le decían La Rusia chica. Sabían que aquí había un fortín guerrillero que jamás fueron capaces de deshacerlo”. Los habitantes de estos pueblos “… daban la vida por tí; algunos dieron la vida; sabían donde estábamos y prefirieron morir antes que decir en dónde estábamos”.

Los guerrilleros llevaban a cabo sabotajes (por ejemplo, a las minas de wolframio), incursionaban en pueblos y politizaban a sus habitantes, algunos de los cuales se acabaron uniendo a las guerrillas. En los campamentos de las montañas se editaban periódicos y se sostenían escuelas populares para alfabetizar y formar políticamente a los combatientes.

Aquellos heróicos guerrilleros no pudieron desarrollar una correcta línea política y militar (aún no se conocían en España los textos sobre el tema del Presidente Mao, que fueron escritos precisamente en aquellos años y se difundieron décadas después). Aún así, fueron capaces de resistir más de una década en circunstancias muy difíciles, teniendo que soportar una feroz represión por parte de los fascistas.

Los protagonistas del documental nos hablan de todas estas cuestiones; de la lucha armada que desarrollaron y de la represión y torturas que sufrieron; de las huelgas que desarrollaron en las propias cárceles, y del exilio posterior, tras muchos años de prisión. Algunos de aquellos guerrilleros se convirtieron en auténticas leyendas, símbolos de resistencia a los que el pueblo se aferraba para resistir la opresión fascista. Tal fue el caso de Manuel Girón, al que solo pudieron matar, en 1951, valiéndose de la información proporcionada por un traidor. Al final, entre 1948 y 1952 los guerrilleros que aún resistían van pasando progresivamente a Francia. Los últimos en caer lo hicieron ya en la siguiente década: Quico Sabaté muere en 1960 y “el piloto” en 1965, siendo éste el último de los guerrilleros antifranquistas españoles caído en combate.

Algunos de los testimonios que se recogen en el documental son estremecedores. “Yo jamás olvido… jamás”, dice una de aquellas valientes mujeres que actuaron como enlace de las guerrillas. “Si tuviera que hacerlo lo volvía a hacer, aunque me mataran. Ahora peor que antes. Me espabilaron en la cárcel. Allí fue donde supe más”. Coinciden en denunciar el muro de silencio que se creó en torno a la lucha de los guerrilleros tras la muerte de Franco; esa fue la traición mayor que tuvieron que soportar.