Algunas reflexiones sobre la lucha en Airbus

Equipo editorial de Servir al Pueblo


Imagen de cabecera: marcha de trabajadores de Airbus durante la huelga que se está llevando a cabo. Fuente: EFE.

Los trabajadores de Airbus han estado luchando desde el inicio del mes de julio, llevando a cabo una huelga prolongada, con movilizaciones en varias ciudades y un 95% de seguimiento en los diferentes centros de la empresa: Illescas (Toledo), Albacete, Cádiz y los barrios sevillanos Tablada y San Pablo. Lejos de ser una simple lucha reivindicativa por un incremento salarial, arroja muchas reflexionas valiosas sobre la lucha del proletariado en un Estado imperialista para los revolucionarios.

Airbus cuenta con 14.000 trabajadores en el Estado español, 9.000 de ellos en Getafe, donde hubo una gran manifestación que agrupó a más de 5.000 asistentes. En Sevilla también se realizó una gran marcha. Los obreros protestaron decisiones unilaterales por parte de la empresa, criticando la reducción de días de teletrabajo, así como subidas salariales ridículas (del 3 y 2 por ciento para 2026 y 2027 respectivamente). Hay que tener en cuenta que Airbus cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto récord de 5.221 millones de euros, un 23% más que el año anterior.

La lucha en Airbus tiene una larga historia de protesta y represión: el año pasado tres proletarios de Airbus Puerto Real miembros del sindicato CGT fueron acusados de daños causados en una protesta en abril de 2021 contra el cierre de la planta de la compañía europea de construcción aeroespacial en Puerto Real (Cádiz), y se les pidió 3 años y medio de prisión además de cuantiosas multas. Finalmente llegaron a un acuerdo de 18 meses de prisión para evitar la entrada en prisión. El proletariado gaditano protestó en apoyo a los 3 de Airbus y hubo cargas policiales.

La mayoría de sindicatos en la empresa han mostrado un papel verdaderamente siniestro durante la movilización. CCOO, sin haberse sumado a la movilización cuando empezó, decidió intentar erigirse como representante de la misma y negociar con la empresa. El sindicato anunció un preacuerdo con Airbus con incrementos salariales y conservación de las actuales condiciones de teletrabajo. Esta traición fue rechazada por parte de todos los sindicatos presentes en Airbus (UGT, CGT, y los sindicatos sectoriales, SIPA, ATP y UTIL) así como por parte de la propia plantilla. Posteriormente tanto SIPA como ATP sometieron la propuesta a votación, argumentando que era lo “suficientemente buena”. La respuesta del proletariado ha sido clara: rechazo a la propuesta y anuncio de huelga indefinida a partir del 24 de agosto.

Hay algunas reflexiones que podemos extraer de esta lucha: primera, una vez más la consigna de que “las masas hacen la historia” demuestra ser verdadera, pues el proletariado y otras capas de trabajadores se ponen en pie de lucha contra las condiciones, a pesar del engaño y la traición de la burocracia sindical, y sin contar con una dirección política ni ideológica; segunda, la separación entre por un lado la burocracia sindical al servicio de los intereses del monopolio, el Estado y sus propios intereses como aristocracia obrera, y por el otro lado el proletariado, es total, y se demuestra en que CCOO, SIPA y ATP (valedores del preacuerdo que aprobaron) representan al 75% de la plantilla de Airbus, pero más del 49% rechazó el acuerdo, es decir, los representantes no defienden los intereses reales del proletariado. La tercera, la voluntad de lucha de nuestra clase es indudable, ya que a pesar de los repetidos intentos de desviar la lucha y hacerla claudicar, los obreros y obreras de Airbus son muy conscientes de tales intentos y los rechazan frontalmente. La cuarta: mutilar la acción de los revolucionarios y encorsetar a las masas dentro de los sindicatos amarillos al afirmar que los sindicatos mayoritarios es donde están las masas proletarias y por tanto es ahí donde debemos estar, y trabajar con la burocracia sindical, es un argumento que ha probado en repetidas ocasiones ser falso – también en esta ocasión -.

Hay una quinta reflexión: a pesar de las victorias que se están logrando al rechazar frontalmente a los elementos enemigos infiltrados en el movimiento obrero, estos intentos no van a cesar, sino que tomarán otras formas, por lo que debemos estar vigilantes ante nuevas traiciones. Recordemos por ejemplo la traición que llevaron a cabo UGT y CCOO en las huelgas del metal de Cádiz en 2021 y 2025, cuando el proletariado rechazó los acuerdos firmados por la burocracia sindical, que consiguió desmovilizar las huelgas, firmar acuerdos a las espaldas de la plantilla y colaborar activa y pasivamente con la brutal represión lanzada por el gobierno contra la huelga, señalando a posteriori a los obreros más implicados y activos durante la lucha y formando listas negras. La legalidad burguesa le da un papel fundamental a estas burocracias sindicales para que puedan firmar acuerdos a espaldas del proletariado que dicen representar, y a su vez, como en toda farsa electoral bajo la democracia burguesa, hay múltiples de manipular las votaciones para lograr la victoria y poder refrendar los acuerdos/convenios.

De esta forma, todo revolucionario, demócrata y progresista, todo aquél que trabaje por los intereses de nuestra clase debe tener muy claro quiénes son nuestros amigos y quiénes son nuestros enemigos en la lucha de clases, y denunciar y atacar ferozmente a estos últimos, aunque se recubran con un manto de “legitimidad”, “representatividad” o “posibilismo”, afirmando que cuentan con el apoyo de la plantilla o que mejor este mal acuerdo/convenio que nada. También debemos enfrentar al derrotismo, a la creencia de que el proletariado no se moviliza o no puede conseguir victorias, porque cada día, en cada lucha, hay lecciones que dan un puñetazo sobre la mesa y asestan un duro golpe al liquidacionismo.