Equipo editorial de Servir al Pueblo

El próximo domingo 4 de octubre se celebran las próximas elecciones generales de Brasil, donde se elegirán al nuevo Presidente, Vicepresidente y toda la médula espinal de la democracia burguesa (miembros del Congreso Nacional, gobernadores, vicegobernadores, asambleas legislativas…). Los dos contendientes principales de la disputa electoral son Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El segundo es un fascista declarado, y el primero, aunque se presenta como progresista, bajo su mandato aumentaron los asesinatos a líderes políticos, campesinos e indígenas, y se cometieron grandes masacres contra los más pobres del pueblo.
Situación revolucionaria transformándose en revolución
Estas elecciones ocurren en un contexto de una fuerte lucha entre revolución y contrarrevolución. En el campo se está desarrollando una Revolución Agraria, cada vez más de mayores dimensiones, que bajo las consignas “¡La tierra para quien la trabaja! ¡Muerte al latifundio! ¡Viva el poder obrero-campesino!” como gritos de guerra hacen temblar la dominación imperialista sobre Brasil. Precisamente, porque la dominación imperialista se asienta sobre el problema de la propiedad de la tierra y la semifeudalidad en el campo. Como dicen muchas de las historias que narran los campesinos, en sus informes sobre acciones militares de autodefensa contra los paramilitares y pistoleros del latifundio, existe ahora mismo una situación de “guerra en el campo”.
En algunas áreas revolucionarias de la Liga de Campesinos Pobres (LCP) ya no gobierna el Estado, sino el pueblo, y lo hace sobre la base de la alianza obrero-campesina. Establecen tribunales populares en los que se reparten la tierra y declaran culpables a los pistoleros del latifundio y otros criminales.

No solo ahí la lucha es dura. En las ciudades son continuas las incursiones de la policía militar en los barrios proletarios, asesinando a jóvenes en sus redadas “contra la droga”. Ante la violencia del Estado, vecinos de los barrios responden con cortes de carretera y otras acciones combativas. En las fábricas, los obreros combaten a sus patronos y rechazan el amarillismo sindical, preparándose para los combates venideros, aún más grandes. También en los centros de estudio, universidades e institutos, los estudiantes bloquean las aulas y llaman a derrumbar los muros de la vieja educación (refiriéndose a la “burbuja estudiantil” que el Estado impone a los estudiantes, para que no se preocupen por lo que pasa fuera de su vida diaria). Así, estudiantes universitarios rompieron los muros de la universidad y participaron en la Batalla de Barro Branco (28 de septiembre de 2024), combatiendo a los pistoleros del latifundio junto a los campesinos.

Se fundan Comités de Boicot a la Farsa Electoral por todo el país
Obreros y campesinos, estudiantes y profesores, también pequeños comerciantes, han formado “Comités de Boicot a la Farsa Electoral” en varias ciudades y regiones del país. En muchos casos, lo que hicieron los activistas para fundarlos fue, previamente, realizar un estudio sobre el carácter del viejo latifundista-burocrático del Estado y el carácter reaccionario de las elecciones burguesas. Después y sobre esa base, fundaron los Comités. Por el momento, y que nosotros sepamos, se han formado en: Maringá y región; João Pessoa y región; Rio de Janerio; Brasilia; Sarandi; Sorocaba.


