El “Decreto Maricarmen” no consigue elevar la legitimidad del gobierno, que está por los suelos

Equipo editorial de Servir al Pueblo

Maricarmen, la noche antes a su desahucio. Fuente: Diario Público

A raíz de las últimas movilizaciones por el desahucio de Maricarmen, el Sindicato de Inquilinas exigió al Gobierno de España aplicar una serie de medidas urgentes en materia de vivienda, el llamado “Decreto Maricarmen”. De todas las medidas propuestas, la más importante era el contrato indefinido. Es decir, pasar de la limitación del contrato de alquiler de 5 años como máximo (7 si el propietario es una empresa) a un contrato de indefinido, donde el inquilino residiría permanente en la vivienda, ajustándose al incremento del precio según el IPC.

Según el Sindicato de Inquilinas, esta medida de resolvería el problema de fondo de la vivienda, pero frenaría que cada 5 años las familias residentes enfrentaran subidas de alquiler de entre un 20% y 50%

El martes 29 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó un paquete de medidas sobre el problema de la vivienda en dos reales decretos-ley separados, que tendrán que ser votados el viernes 2 de octubre por el Congreso de los Diputados. Aunque el gobierno lo llame «Decreto Maricarmen», no son exactamente las mismas exigencias que hizo el Sindicato de Inquilinas (de hecho, son peores).

El primer decreto es humo, puro marketing, medidas insuficientes que no resolverán ningún problema estructural. Ya las conocemos: subida del alquiler congelado, más regulación a fondos buitre, regulación de alquiler de temporada, posibilidad de prórroga de 2 años más de contrato de alquiler y la “prohibición” de los desahucios de familias vulnerables sin alternativa habitacional.

Muchas de ellas no se aplicarán debido a la diferencia de poder que hay entre los propietarios y los inquilinos. Y aunque se aplicaran, no hay diferencia sustancial. No se resuelve nada.

Ya lo hemos visto en muchas ocasiones. Los propietarios y sus herramientas (especialmente las sanguijuelas que se hacen llamar “inmobiliarias”) sortearán estas medidas para que no se apliquen. ¿Y si el inquilino no quiere firmar un contrato con cláusulas ilegales? El propietario le dirá que tiene a más de 30 esperando para ver el piso. Y el inquilino, desesperado por la dramática situación de búsqueda de piso, se verá obligado a pasar por el aro.

También ocurre con los que están ya alquilados. La prórroga del contrato de alquiler, en el mejor de los casos, retrasa su problema. Cuando pasen dos años, el problema será el mismo, o incluso mayor, porque el precio de los alquileres no dejan de subir. Aún así, si el propietario quiere expulsar al inquilino, lo hará igualmente. Tiene muchas jugarretas para hacerlo. Desde falsear que un familiar tiene que irse a vivir a la casa hasta enviar a una empresa de desokupaciones.

El segundo decreto es la renovación automática de los contratos de alquiler (ojo, no es contrato indefinido, sino renovación automática, el casero puede rechazarlo a cambio de una indemnización).

Este “Decreto Maricarmen” aprobado por el Consejo de Ministros no cambia nada. El pueblo está cansado de sus mentiras y no se cree absolutamente nada de este gobierno. Un gobierno que decretó la “prohibición de los desahucios” durante la pandemia, pero que continuó desahuciando a miles todos los meses. Un gobierno que levantó el “no a la OTAN”, pero que acabó manteniéndonos en la alianza atlántica y aumentó los presupuestos militares. Un gobierno que dijo derogar la Ley Mordaza, pero que nunca la derogó. Un gobierno de la “inclusión”, pero que bajo su mandato se dispararon las agresiones racistas a migrantes y no cambió ni un ápice la criminal Ley de Extranjería. Un gobierno feminista, pero que no movió un solo dedo para garantizar el derecho al aborto de las mujeres, proteger a las mujeres maltratadas o perseguir a los proxenetas para combatir la prostitución. Casi 8 años después que comenzó su legislatura, las cosas están peor en todos los sentidos: vivienda, educación, sanidad, belicismo, militarización y represión…

Cada vez más personas admiten que “el gobierno más progresista de la historia” es el gobierno más farsante de la historia reciente de España. No solo la legitimidad del gobierno está por los suelos: la propia democracia burguesa lo está. No hay, ni habrá, ninguna diferencia fundamental entre un gobierno de PP y Vox con el de PSOE y Sumar. A los hechos nos remitimos: el gobierno actual ha gobernado para los grandes capitalistas y contra el pueblo. Hay que expulsar las falsas ilusiones parlamentarias dentro del movimiento por la vivienda y desterrar el pacifismo.