
Una jornalera ha muerto en Pozohondo (Albacete). Se llamaba Nadia, y era una temporera marroquí de 40 años, vecina de Jumilla (Murcia). Como todos los trabajadores del campo, era obligada a trabajar de sol a sol en duras condiciones laborales para sacar adelante a su familia. El viernes 9 de agosto a las 13:00h, Nadia fue atropellada por un tractor en una finca agrícola de Pozohondo (Albacete). El Centro de Coordinación de Emergencias de Castilla-La Mancha trató de salvar su vida, pero no fue posible. Sabah Yacoubi, presidenta de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes (ATIM), ha lamentado “profundamente” la pérdida de Nadia. También ha pedido a los patronos “que tengan humanidad y traten a los jornaleros como personas y no como mano de obra barata para sacar beneficios”.
Un jornalero ha muerto en Alcarràs (Lleida). Tenía 61 años y murió de golpe de calor. El temporero comenzaba a sentirse indispuesto en torno a las 17:00h del lunes 11 de agosto cuando, de repente, se desplomó y cayó al suelo. Efectivos del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) acudieron al lugar, pero el jornalero ya estaba muerto. Estaba trabajando a una temperatura mayor de 40ºC.
Dos jornaleros mueren en tres días debido a las malas condiciones de trabajo. Tristemente, estas dos muertes no serán las últimas. Recordemos la muerte de Eleazar, nicaragüense de 42 años que murió en 2020 de golpe de calor. El patrón cogió su cuerpo y lo abandonó frente al Hospital de Murcia como si se tratase de un animal. Eleazar, Nadia y tantos otros son nuestros muertos, y nunca los olvidaremos.
Cuando suceden estas muertes, no debemos perder la perspectiva sobre el motivo real de por qué se producen los accidentes mortales: la búsqueda del beneficio económico máximo por encima de la vida misma. Los atropellos son fácilmente evitables, pero si no se invierte en visibilidad (de la máquina y del jornalero), si no se realiza el adecuado mantenimiento a las herramientas y si se obliga a los jornaleros a trabajar a un ritmo e intensidad que promueve los despistes, es cuestión de tiempo que alguien sea atropellado. Los golpes de calor, tres cuartos de lo mismo. ¿Hay descansos prolongados? ¿Hay agua fría cerca? ¿Ropa cómoda que transpire y sea fresca? ¿Se obliga a trabajar los días que se superan los 40ºC?
No son accidentes, son asesinatos provocados por la negligencia de los patronos. Por regla general, los patronos no invierten un céntimo en la prevención de accidentes ni en la salud de los jornaleros. Y cuando lo hacen, es porque son obligados gracias a la lucha y organización de los trabajadores del campo.

