Desahucio masivo de 400 personas en Badalona (Barcelona)

Corresponsal en Barcelona

Mossos expulsa a los residentes del edificio. Fuente: Cadena Ser.

El miércoles 17 de diciembre tuvo lugar el mayor desahucio en la historia reciente del Estado español. Cerca de 400 personas en situación vulnerable fueron desplazadas de su hogar. La inmensa mayoría de ellas son trabajadores migrantes en situación irregular que no tienen posibilidad de accede a una vivienda por medios legales.

Los vecinos desalojados se encontraban okupando el antiguo Instituto Número 9 de Badalona (Barcelona). Así fue como unas instalaciones abandonadas por el Estado que sirvieron de salvavidas temporal para que cientos de personas no murieran tiradas en la calle. Uno, de los vecinos, Younous Drame, denuncia cómo se encontraban en esa situación no por voluntad propia, sino por la marginalidad a la que el Estado condena a las masas migrantes: “Ven que eres negro y ya no te alquilan”, decía denunciando el racismo inmobiliario.

Tras la redada, se han difundido varios vídeos enseñando el interior del viejo instituto. Las imágenes enseñan hogares que, quitando lo precario, son completamente normales. La prensa monopolista se ha dedicado a exponer con morbo los enseres personales de los vecinos, enseñando una cama desordenada, cacerolas para cocinar, incluso un árbol de navidad…

La operación ha sido un gran acto de propaganda electoral ultraderechista destinada a exacerbar los sentimientos de odio y división entre la clase obrera. En este proceso, el Estado se ha saltado sus propios procedimientos legales. El objetivo era claro: golpear contundentemente a los trabajadores migrantes pobres en nuestro país, para destruirlos moral y físicamente. Se les ha tirado a la calle en el peor momento del invierno y cerca de las fechas festivas.

La orden de desahucio, emitida por la jueza, prohibía de manera explícita que se aprovechara la situación para detener o multar a los vecinos que se alojaban. En cambio, 18 personas fueron detenidas. También se instaba a tener en cuenta la situación de vulnerabilidad para dar una alternativa habitacional. A esto, el alcalde de Badalona Xavier García Albiol, respondía: «El Ayuntamiento de Badalona no va a gastar ni un euro en dar vivienda a personas que se han dedicado a hacer la vida imposible a los vecinos«, creando una falsa narrativa dónde, supuestamente, las consecuencias de la pobreza se podrían eliminar eliminando físicamente a los pobres.

Se incrementa la represión contra los más pobres del pueblo

En este año 2025 hemos visto un incremento de la represión contra los trabajadores más pobres del pueblo. Nos referimos a los cientos de miles de trabajadores migrantes que vienen, como haría cualquiera en la misma situación, a buscar oportunidades en el Estado español.

El problema de la vivienda está cada vez más presente en el día a día. Aunque a veces señalado como un problema de los más jóvenes, es un tema transversal que afecta a todos los trabajadores. Los jóvenes de familias obreras no pueden emanciparse. Las familias luchan, mes a mes, para pagar alquileres desproporcionados. Incluso se están dando casos como el de Montse, mujer mayor en Collado Villalba que murió en la calle después de ser desahuciada.

Ante esta situación, el Estado necesita reforzar sus herramientas de represión. Sabe que le espera una constante lucha contra los vecinos: todo irá en aumento porque no existe una perspectiva de mejora para el problema de la vivienda.

Los trabajadores migrantes pobres, con papeles o sin papeles, se encuentran en situación de especial vulnerabilidad. Están en el foco de la violencia reaccionaria y la represión más recalcitrante del Estado. Son el “perfecto campo de pruebas” de la represión que, de manera más sistemática, luego se aplicará al resto de trabajadores. El Estado aplica la política de “dividir para vencer”.

Contra los migrantes se han emprendido cacerías como la de Torre Pacheco (Murcia), asesinatos racistas por partes de policías (Torrejón de Ardoz, Madrid) y ahora, desahucios masivos insólitos como el que hemos visto en Badalona (Barcelona). Los reaccionarios siempre atacan a la parte más pobre del pueblo.

Seguir luchando con fuerzas redobladas

Contra los vecinos de Badalona que se han pronunciado en contra del desahucio, se han lanzado los más viles ataques racistas. “Si no le gusta que se vuelva a su país”, “que vayan a hacer la revolución en Senegal” y un largo etcétera. En una entrevista de las ridículas tertulias de la cadena Cuatro, el presentador Nacho Abad trata con la máxima condescendencia a Mamadou Seydi, portavoz de Organització Juvenil Socialista (OJS). Ante un crimen contra el pueblo como lo ha sido este desalojo, el presentador lo único que se le ocurre berrear es que “ya gobiernan los socialistas” (nada tiene que ver la OJS con el PSOE) y que no se puede hacer nada porque eso sería comunismo. Estos intentos de deslegitimación de la lucha del pueblo, bajo patéticos argumentos anticomunistas, cada vez serán menos efectivos. Queda claro que el principal enemigo del pueblo son los grandes monopolios y su instrumento político, el Estado burgués actual. Ningún gobierno o partido burgués puede poner una solución firme al problema, porque sería ir en contra de sus propios intereses.

La violencia desmedida que aplica el Estado y los reaccionarios contra la clase obrera, especialmente contra los más pobres, solo puede responderse de la misma manera. Con la diferencia de que la violencia que ejercerá el pueblo contra sus opresores no se limitará a la mera autodefensa, sino que llevará consigo un mundo nuevo.