[Nº 21 – Marzo 2026] La Guerra Popular en la India: una revolución que libera a millones

Reproducimos el artículo que ha sido publicado en el número 21 (marzo) de Servir al Pueblo

India es un país de importancia estratégica para el sistema imperialista mundial. No solo por sus grandes cantidades de recursos naturales y su posición geográfica, también porque es el país más grande del mundo en número de habitantes. En estos momentos, desde la profundidad de los bosques de Dankaranyana hasta las macrociudades como Delhi o Calcuta, hay un combate a muerte entre la revolución y la contrarrevolución.

Los más oprimidos (proletarios y campesinos, principalmente campesinos sin tierra y los más pobres del sistema de castas aún vigente) están tomando las armas para luchar contra el Estado indio y su gobierno fascista-hindutva, que representa a las grandes corporaciones imperialistas, a los terratenientes y a los sectores más reaccionarios de la sociedad. Este proceso revolucionario, el más grande de la tierra desde el punto de vista de a cuántas personas politiza, organiza y arma para construir un mundo nuevo, es la Guerra Popular en la India. En este artículo vamos a dar una breve introducción para explicar qué es la Guerra Popular, y también recomendaremos algunas lecturas para seguir profundizando.

¿Qué es la Guerra Popular?

La Guerra Popular es la teoría militar del proletariado internacional, aplicable a toda clase de países, ya sean países imperialistas o países oprimidos.

No es una teoría caída del cielo, sino que es la condensación de dos siglos de experiencia de lucha armada revolucionaria del proletariado para tomar el poder político.

La Guerra Popular es la guerra de las masas dirigidas por el proletariado a través de su vanguardia, el Partido Comunista. No es una guerrilla que realiza acciones armadas separada de las masas. La Guerra Popular es la guerra de las propias masas, y su triunfo está determinado en la medida que se movilice a las masas y se apoye en ellas. La Guerra Popular es la forma de desencadenar la revolución y organizar la violencia revolucionaria (sobre la necesidad de la violencia, nos remitimos al artículo “La violencia revolucionaria es la piedra angular del marxismo”, publicado en el número 20 de Servir al Pueblo).

La Guerra Popular destruye al viejo poder reaccionario, el Estado burgués y sus fuerzas de represión, mientras paralelamente construye el nuevo poder, el Estado proletario en formación. Para llevar adelante la revolución, el proletariado tiene tres instrumentos: el Ejército Revolucionario, que combate contra el enemigo de clase, el Frente Único, que agrupa a todas las fuerzas de la revolución contra la reacción, y el Partido Comunista, la vanguardia proletaria que combina los dos instrumentos anteriores.

En la actualidad, hay cuatro Guerras Populares en el mundo: en la India, en Turquía, en Filipinas y en Perú.

Naxalbari: un trueno en la primavera

Asamblea de campesinos pobres durante el levantamiento armado de Naxalbari. Fuente: India Express

Los años 60 fue una década tormentosa para la lucha de clases. La India obtuvo la independencia formal de Reino Unido, pero nada cambió. Pasó de ser una colonia a una semicolonia, y las grandes corporaciones seguían saqueando el país. La gran burguesía seguía explotando al proletariado urbano, y los terratenientes mantenían una dictadura terrible en el campo. La reforma agraria prometida jamás llegó, y miles de familias campesinas se levantaron contra la opresión semifeudal de los terratenientes: utilizando sus herramientas de labranza como armas, ocuparon la tierra que trabajaban. Esto ocurrió en Naxalbari y alrededores (Bengala Occidental) en 1967, de ahí que en ocasiones se llame naxalitas a los comunistas indios. El levantamiento armado campesino de Naxalbari fue reprimido con sangre. Los campesinos fueron torturados y asesinados, familias enteras fueron exterminadas y los terratenientes recuperaron su propiedad, pero el camino de la guerra popular ya había comenzado.

Los comunistas supieron comprender el significado histórico de Naxalbari. Analizaron que la India era (y sigue siendo) un país semicolonial y semifeudal. La primera fase de la revolución proletaria en el país era, por tanto, una Revolución de Nueva Democracia para barrer con la semifeudalidad y liberarse del yugo imperialista, para luego transformarse ininterrumpidamente en Revolución Socialista. El proletariado debía unificar a todas las clases oprimidas bajo su bandera, especialmente al campesinado y las masas pobres del campo, y conquistar el poder con la violencia revolucionaria, con Guerra Popular.

En cambio, la dirección del Partido Comunista de la India no comprendió esto. El revisionismo había tomado el Comité Central, negó la vía armada para la toma del poder y se volcó en el parlamentarismo burgués y la farsa electoral. Frente a esta traición, los verdaderos comunistas se organizaron y formaron una fracción roja para expulsar a los revisionistas del partido. Esta fracción fue dirigida por Charu Mazumdar y Kanai Chatterjee, y en 1969 culminó su proceso organizativo fundando el Partido Comunista de la India (marxista-leninista). En poco tiempo, el PCI (m-l) ganó presencia en más de 2.000 aldeas, y el Estado indio, temeroso de que se repitiera otro Naxalbari, reprimió cualquier protesta. En 1969, el gobierno de Indira Gandhi asesinó a 10.000 obreros, campesinos y estudiantes. Inició una cacería para acabar con los líderes revolucionarios, y en 1972 Charu Mazumdar fue capturado, torturado y asesinado.

El asesinato de los dirigentes fue un duro golpe para la revolución india, y el movimiento revolucionario fue dispersado. La estrategia de la Guerra Popular estaba clara, pero las fuerzas que debían dirigirla estaban dispersas y desunidas. Así, durante los años 80 y 90, varios grupos comunistas desarrollaron la Guerra Popular por su cuenta, con mayor o menor coordinación entre sí. Sin embargo, los comunistas sabían que debían unificarse en una sola organización si querían triunfar contra la gran burguesía y los terratenientes. A finales de los 90 se inició un proceso unificador que acabó en 2004 con la fundación del Partido Comunista de la India (maoísta).

El Nuevo Poder, la esperanza de los oprimidos

Desde 2004, la Guerra Popular se desarrolló extraordinariamente. El proletariado indio ya tenía un solo partido, el Partido Comunista de la India (maoísta), y también tenía un solo ejército revolucionario, el Ejército Guerrillero de Popular de Liberación (PLGA, por sus siglas en inglés).

Se abrieron muchas zonas guerrilleras, y en los lugares donde el enemigo era más débil, se golpeó para acabar con la fuerza viva de la represión (ejército, policía, pistoleros, etc.). Una vez creado el vacío de poder, se establecieron los Janatana Sarkar (Comités Populares Revolucionarios), órganos del Nuevo Poder del proletariado, el campesinado y las masas populares. Derrocado el poder de la gran burguesía y los terratenientes, los Comités Populares Revolucionarios aplican el desarrollo integral del pueblo (educación, sanidad, cultura…) mientras reparten la tierra, establecen salarios justos y castigan a los enemigos del pueblo. Es digno de mención que en un país como la India, el Nuevo Poder libera a la mujer del matrimonio forzado, del matrimonio infantil, de la venta de niñas y de otras tantas prácticas patriarcales y feudales. Las mujeres forman parte del gobierno revolucionario y establecen unidades militares para aplicar justicia, aniquilando a los violadores, entre otras tantas medidas.

El Estado indio, aterrorizado por el florecimiento de la Guerra Popular, quiso repetir su política de represión y genocidio como hizo en 1967. Pero, al contrario que con el levantamiento de los campesinos en Naxalbari, ahora hay Partido, Ejército y Frente, ahora hay Nuevo Poder. Ahora la revolución está mucho más organizada y no es tan sencillo acabar con ella.

Represión, genocidio y la «Operación Kagaar«

Para aplastar la revolución india, las clases dirigentes están aplicando campañas de cerco y aniquilamiento. Según el Presidente Mao Tse-Tung, las campañas de cerco y aniquilamiento son campañas militares para rodear al Nuevo Poder y aniquilarlo. Frente a estas campañas de exterminio, los comunistas responden con una defensa activa y hacen sus propias contracampañas para frustrar los planes del enemigo. No es nuestra intención explicar en este artículo cómo se debe superar una campaña de cerco y aniquilamiento del enemigo, pero para el lector que quiera profundizar en ello, esto está desarrollado en “Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China”, escrito por el Presidente Mao en diciembre de 1936.

El Estado indio ha planificado varias campañas de cerco y aniquilamiento, y todas ellas han fracasado. Ninguna ha podido acabar con la Guerra Popular. La última campaña con la que las clases opresoras quieren aplastar la revolución es la “Operación Kagaar”, que comenzó en 2024 y desde entonces muchos han perdido la vida.

Las prácticas comunes de la Operación Kagaar son la detención y tortura para activistas de los derechos democráticos del pueblo; violaciones a mujeres como arma de guerra psicológica y humillación contra el pueblo; envenenamiento de pozos de agua para obligar a los habitantes a huir de sus aldeas; armar a criminales para utilizarlos como mercenarios; asesinar extrajudicialmente a personas y luego simular un enfrentamiento armado (falsos encuentros); realizar ataques terroristas de falsa bandera; soborno de traidores e infiltración de policías en las zonas del gobierno revolucionario; promover racismo terrorista contra los adivasis, para que militares fascistas exterminen a la población, incluyendo a los bebés, y un largo etcétera. Esto es la Operación Kagaar, una guerra terrorista de la gran burguesía y los terratenientes contra el pueblo.

Aún así, esta campaña de cerco y aniquilamiento será derrotada, como todas las anteriores. Es la tarea de todos los revolucionarios y antiimperialistas apoyar, defender y difundir la Guerra Popular en la India.

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