[Colombia] Abelardo de la Espriella elegido en la farsa electoral

Artículo publicado en el Heraldo Rojo

La segunda vuelta de las elecciones colombianas se celebró el 21 de junio, en la que Abelardo de la Espriella, del partido “Defensores de la Patria”, derrotó a la “falsa izquierda de Iván Cepeda por un margen de solo el 1 %”, según informa A Nova Democracia (AND).

Las elecciones, marcadas por denuncias de delitos electorales y una profunda crisis política, han situado al país bajo un nuevo gobierno que promete un retorno abierto a una “política de seguridad” aún más alineada con los intereses del imperialismo yanqui en la región, según explica AND.

Tras su victoria, Espriella adoptó un tono moderado, apelando a la “unidad de la nación” y afirmando que ahora “comienza la hora suprema del servicio a la nación”, lo que AND define como “una fachada que prepara la puesta en marcha de una agenda de reacción contra los derechos de las masas colombianas”.

A pesar de su retórica de austeridad, se le concederá un reembolso íntegro de su campaña, en virtud de la Ley 996 de 2005, según la cual cualquier candidato que obtenga más del 4 % del total de votos válidos tendrá derecho al reembolso de su campaña, lo que supone un reembolso total de 2.916.371 USD de fondos públicos. Este reembolso lo recibirá también su oponente, por un total de 3.019.989 USD. Este mecanismo pone de manifiesto el elevado coste de la farsa electoral, justificada con el pretexto de “apoyar la democracia”.

La campaña de Espriella se caracterizó por un discurso de oposición al establishment, una táctica observada en las campañas de “otros candidatos de extrema derecha” en toda América Latina, como en Argentina o Chile. La construcción de megacárceles y la militarización extrema de la seguridad constituyeron el eje central de su comunicación, junto con el uso de la camiseta de la selección colombiana y el lema “Firme por la Patria”, con el fin de construir una imagen patriótica y “ocultando su pasado como abogado penalista en los círculos de la oligarquía”.

Durante el “gobierno fascista de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010)”, Espriella amasó una gran fortuna trabajando con los denominados “parapolíticos”, es decir, parlamentarios financiados por paramilitares, a través de su bufete De La Espriella Lawyers; uno de ellos era las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo paramilitar creado para proteger los intereses del latifundio, lo que demuestra que su defensa de los sectores reaccionarios sirvió de motor para su fortuna.

Además, ha defendido a narcoparamilitares, cobrando sumas exorbitantes de dinero para “asegurarles beneficios en el sistema de justicia transicional”, así como a clientes de alto perfil como David Murcia Guzmán, cerebro de la estafa financiera DMG, un esquema Ponzi que dejó en la ruina a 200.000 personas.

AND concluye sobre los resultados de la farsa electoral de la siguiente manera: “Los resultados de la segunda vuelta no ofrecieron ninguna solución estructural a la concentración de la propiedad de la tierra, la pobreza rural ni la violencia que azota el campo colombiano. La primera vuelta ya había puesto de manifiesto la brecha existente entre la farsa electoral y las masas: de los más de 41,4 millones de colombianos con derecho a voto, solo 23,9 millones acudieron a las urnas. Mientras tanto, más de 17,4 millones, es decir, el 42,12 % del electorado, simplemente no votaron”.