Hemos recibido este comunicado a nuestro correo electrónico. Se trata de un comunicado de solidaridad con la lucha antiimperialista de Filipinas. Hoy, 26 de agosto, es del Día Internacional de Acciones de Solidaridad con la Guerra Popular en Filipinas

26 de agosto, ¡130 años de lucha!
¡Viva la lucha antiimperialista en Filipinas!
El 26 de agosto de 1896 una junta presidida por Andrés Bonifacio, líder nacionalista filipino, discutía cuándo comenzar la rebelión armada contra el colonialismo español. Cuenta la historia que Andrés, sintiendo que los dirigentes de la revolución no confiaban en comenzar la insurrección armada, se dirigió a las masas indígenas y campesinas.
“¿Qué debemos hacer?”, preguntó Bonifacio. “¡Rebelarnos!”, fue la respuesta del pueblo.
Este evento de gran significación nacional no es una reliquia del pasado, sino que sigue vigente en la actualidad. Hace 130 años que el pueblo fillipino mantiene una guerra ininterrumpida contra sus opresores. Primero fue el colonialismo español el que dominó con puño de acero y quiso aniquilar al pueblo filipino, pero la lucha armada hizo que el imperio tuviese que desalojar sus posesiones coloniales en el Pacífico.
Desgraciadamente, ese no será el fin de la larga lucha por la liberación filipina. Hoy es principalmente Estado Unidos quien mantiene una serie de gobiernos dictatoriales y sanguinarios en las Islas Filipinas. Como la antigua España, que perdió su posición hegemónica ante la presión de los pueblos oprimidos de todos los continentes, hoy Estado Unidos lucha a sangre y fuego contra rebeliones antiimperialistas en cada país donde se impone. La lucha del pueblo filipino es también la lucha del pueblo palestino, iraní, indio, libanés, turco … ¡y cientos de pueblos y naciones más que tienen un enemigo común! Cada día vemos los antiimperialistas más cercano el “desastre” que barra la presencia del imperialismo yanqui de todo el mundo.
Filipinas hoy, un Estado en crisis y descomposición
La crisis provocada por el imperialismo yanqui y su guerra de agresión en Irán ha disparado los precios en Filipinas, revelando un sistema dependiente de las importaciones y deuda extranjera. De los tratos con las empresas extranjeras se beneficia la clase gobernante, la gran burguesía compradora y burocrática. Mientras, millones de filipinos trabajando en Oriente Medio se ven obligados a regresar a su país por miedo a la guerra.
Más de 14 millones de familias viven en la pobreza extrema. Se estima que en los próximos meses entre 2 y 3 millones más se sumen a estas cifras por culpa de la inflación. El país no cuenta con una producción nacional que lo haga resiliente a la escasez, su industria de refinamiento de petróleo cada año se vuelve más débil.
La economía filipina, debido a la política de los imperialistas, se mantiene atrasada y atada a los intereses de los monopolios extranjeros, principalmente de los yanquis. Por ejemplo, el Estado filipino aplica una política extractivista de los recursos que arrasa con la riqueza natural del país para entregárselo a los monopolios. Así, el imperialismo obtiene minerales, frutas, semiconductores y otros recursos.
La deuda extranjera del país ha alcanzado los 99.1 mil millones de dólares, la mayor en su historia. Mientras esto sucede, el gobierno de Marcos Jr. (hijo del sanguinario dictador Ferdinand E. Marcos) ha llenado los bolsillos de su familia mediante desfalcos de dinero público.
Entre las prácticas habituales del gobierno se encuentran las amenazas a activistas, el despliegue de militares en regiones agrarias, universidades y centros de trabajo, aplastamiento de cualquier manifestación en la calle y secuestros o desapariciones. Muy recientemente, recordamos la masacre de 19 personas en la región de Toboso, entre ellas estudiantes e intelectuales desarmados.
El pueblo filipino mantiene el pulso al imperialismo
Después de 130 años, el espíritu antiimperialista del pueblo filipino se mantiene incluso más fuerte. Año tras año se desarrolla un enorme movimiento popular que agrupa a obreros, campesinos, semiproletarios, pequeña burguesía… En torno a un deseo ardiente de desarrollar una Nueva Democracia, se suman por miles las personas al movimiento de liberación nacional filipino. ¿El objetivo? Expulsar al imperialismo del país. En este movimiento destacamos el liderazgo del Partido Comunista de Filipinas y el importante papel del Nuevo Ejército del Pueblo y el Frente Nacional Democrático de Filipinas (NDFP).
La importante tarea del NDFP es la unidad de todas las clases progresistas del país por la lucha de su programa de doce puntos, que incluye importantes cuestiones como el fin del semicolonialismo y la semifeudalidad; establecer una República Popular Democrática; implementar la reforma agraria; derechos y autodeterminación de las comunidades indígenas; emancipación revolucionaria de la mujer…
En un espíritu similar, desde la sección española de la Liga Antiimperialista Internacional, defendemos estos valores para filipinas y todo el Tercer Mundo. Nos comprometemos a la defensa de la Revolución Filipina. No compartimos la denominación de los luchadores de la libertad filipinos como “terroristas” que realiza la OTAN y la Unión Europea. Tampoco compartimos la opinión de que la Revolución Filipina está “de capa caída”. Animamos a todas las organizaciones genuinamente antiimperialistas a solidarizarse con ella para darle un mayor impulso.

