Comités Revolucionarios llaman a «pararlo todo» el 11N

Compartimos el comunicado que los Comités Revolucionarios han publicado en relación a la huelga general del 11 de noviembre

11N – ¡Pararlo todo!

Organizar la rabia, elevar la combatividad, desterrar el pacifismo

El próximo 11 de noviembre, volveremos a tomar las calles con la intención de pararlo todo. Aunque la vivienda es la reivindicación central para la jornada de lucha del 11N, esta huelga general va mucho más allá.

La convocatoria de huelga fue conquistada por la propia clase trabajadora. Inundamos las calles de ciudades y pueblos después del desahucio de Maricarmen. La impotencia, la rabia y las ganas de rebelarse fue lo que nos motivó a que cientos de miles saliésemos a protestar y a exigir una huelga general. Fue la presión de la movilización popular, particularmente las acampadas, lo que forzó a la mayoría de sindicatos a convocar y/o sumarse a la convocatoria de huelga. Esta huelga va mucho más allá porque los trabajadores no nos movilizaremos solo por la vivienda. Nos movilizaremos por todo.

El supuesto “estado de bienestar” que la gran burguesía levantó gracias a las superganancias conseguidas de la explotación del tercer mundo, se cae a pedazos. El problema de la vivienda es la punta del iceberg de una vida cada vez más difícil en los barrios obreros, donde la constante subida de precios y la falta de oportunidades están a la orden del día. Mientras la vida es más difícil para la clase obrera, la gran burguesía -organizada en monopolios- baten récords de beneficios. Se hacen millonarios a costa de nuestra explotación. ¡Para que luego nos llamen a votar y a participar en su maldita democracia burguesa! Salimos a las calles el 11N a pararlo todo. Contra todos ellos.

La tarea de los revolucionarios es organizar la rabia y elevar la combatividad de las masas contra la gran burguesía y su Estado imperialista. Todo en función de la construcción del movimiento revolucionario; es decir, de la construcción de un movimiento proletario guiado por la ideología revolucionaria de la clase (el marxismo-leninismo-maoísmo), que sea independiente de la socialdemocracia, del oportunismo y del revisionismo, y que tenga por objetivo desencadenar la revolución socialista y cuyo horizonte final sea el comunismo.

Tomemos de ejemplo la lucha del pueblo francés, cuya rebelión de las últimas semanas da importantes lecciones a los revolucionarios. Las protestas de la juventud se han extendido como la pólvora, tanto en países imperialistas como Bélgica o Italia, como en países oprimidos, como en Albania. La lección es clara: ¡La juventud proletaria quiere combatir y combate! Y además, ¡lo hace sin pedir permiso!

Oportunismo y pacifismo

El oportunismo es la infiltración del imperialismo en el movimiento proletario, porque el origen de su base social (la aristocracia obrera) es la explotación a los pueblos del tercer mundo (superganancias monopolistas). ¿Qué hacen los oportunistas? Mover cielo y tierra para negar la realidad, y con ella, negar las lecciones de Francia. Dicen que la gente “no quiere la violencia”, que “no es representativo” o que “el proletariado aún no está preparado”. Según este razonamiento, el proletariado debería seguir un camino “razonable”. ¡Razonable para la burguesía, por supuesto! Para la huelga del 11N, los oportunistas se preocupan más de que haya “piquetes pacíficos” y “espacios seguros” donde no haya “riesgo de represión”, que en parar la producción y organizar la rabia que miles tienen en estos momentos. ¡Ridículo!

Sucesos como los combates contra la policía en las movilizaciones de la vivienda de València y Barcelona, la expulsión de Vito Quiles de todas las universidades de su última gira, la respuesta antifascista ante mitines de Vox en Galiza, la resistencia de los estudiantes y profesores en la huelga educativa de Madrid o la huelga del metal en Murcia, es un cubo de agua fría para los oportunistas y su pacifismo. El único camino “razonable” del pueblo es la violencia revolucionaria. El relato que tienen montado para vivir del cuento (seguir viviendo sus vidas cómodas gracias al reparto de las superganancias monopolistas) se cae por su propio peso. Viven alejados de la inmensa miseria y pobreza que hay entre nuestro pueblo.

¡Pararlo todo!

Este 11N, salimos a las calles recordando el espíritu de las huelgas del pasado, como la Canadiense, pero también de las presentes, como la marcha de los mineros o las sucesivas huelgas de la Bahía de Cádiz. Vamos a la huelga en cada centro de trabajo para parar la producción, para tomar esta jornada de lucha como escuela de los futuros combates que la historia nos presentará.

Hagamos realidad la consigna “¡Pararlo todo!”. Salgamos el 11 de noviembre a parar la producción. Plantemos cara a la gran burguesía, a su Estado imperialista y a su maldita democracia burguesa. Este 11 de noviembre debe sentar precedente en la lucha de clases. Debe servir a elevar la combatividad y desechar las ilusiones pacifistas que hay dentro del movimiento proletario.

¡Este 11 de noviembre lo paramos todo!

¡Tomemos el ejemplo del pueblo francés!

¡La rebelión se justifica!