Corresponsal en Madrid

El domingo 15 de marzo tuvo lugar una manifestación por las calles del barrio madrileño de Lavapiés en recuerdo del senegalés Mame Mbaye y para denunciar una vez más la política migratoria del gobierno; una política que le llevó a la muerte en 2018, con tan solo 35 años, durante una persecución policial motivada únicamente por encontrarse en situación irregular y ejercer la venta ambulante como medio de subsistencia. La manifestación fue convocada por el Sindicato de Manteros de Madrid bajo la consigna “Frente al racismo institucional, resistencias antirracistas”. Centenares de personas recorrieron de nuevo las calles de Lavapiés y rindieron homenaje a Mbaye en el lugar mismo en el que el mantero senegalés murió hace ocho años.
Lamentablemente, Mbaye no fue la última víctima de un racismo institucional que ha seguido desarrollándose impunemente hasta la actualidad. El año pasado, sin ir más lejos, tuvo lugar en el mismo centro de Torrejón de Ardoz (Madrid) el asesinato del joven marroquí Abderrahim El Akkouh a manos de dos policías que se encontraban fuera de servicio. Abderrahim murió con 35 años -los mismos que tenía Mame Mbaye el día de su muerte en Lavapiés- y el policía que lo asfixió hasta la muerte en plena calle y a la vista de todos se encuentra actualmente en libertad provisional, no habiendo sido ni siquiera acusado el otro policía que colaboró activamente en el crimen. Unos meses después, en diciembre de 2025, moría en Torremolinos (Málaga) Haitam Mejri víctima de una intervención policial evidentemente desmedida, abusiva y racista. También era marroquí. También tenía 35 años. Las familias de ambos se encuentran, obviamente, desoladas y están actualmente movilizadas exigiendo una Justicia que no está nada claro que vayan a obtener. Todos los días se registran en el Estado español casos de racismo institucional y abuso policial como los que se cobraron la vida de Mame Mbaye, Abderrahim Akkouh, Haitam Mejri y tantos otros que, afortunadamente, no acabaron en muerte. Como se expuso en el manifiesto leído al final de la marcha del pasado 15 de marzo en Lavapiés:
Sufrimos redadas, persecuciones, acoso policial, sufrimos racismo institucional, estructural y social. Sufrimos racismo en todos los ámbitos, un racismo sistemático que vulnera todos nuestros derechos como seres humanos. Hoy nos reunimos para decir que no olvidamos y no perdonamos, no solo la muerte de Mabye, sino también todas las muertes de nuestras hermanas y hermanos víctimas del racismo, desde Lucrecia Pérez a los hermanos masacrados en Melilla sin olvidarnos de la muerte del hermano … en Siria. Todas esas muerte ocasionadas por la ley de extranjería y el racismo institucional. Y no olvidamos a nuestras hermanas y hermanos que perdieron su vida en el mar o en el desierto huyendo del expolio o de las guerras alimentadas por el capitalismo salvaje de esta Europa que hoy nos discrimina. Por todo ello y por nuestras hijas e hijos seguiremos luchando porque nuestra lucha es justa y necesaria para la construcción de una sociedad justa y diversa. Decimos ¡Basta! Basta de saqueo y explotación que siguen causando desplazamientos forzosos; basta de genocidios y guerras que siembran terror y muertes en el mundo; basta de discriminación; basta de impunidad ante nuestras muertes. Ocho años después seguimos esperando que esclarezcan las circunstancias en las que se dio la muerte de nuestro compañero Mbaye. Seguimos exigiendo justicia y reparación, su familia lo sigue esperando. Mame, hermano, siempre estás en nuestros recuerdos. Hoy y siempre seguiremos con tu camino, tu fuerza, para denunciar y luchar y para acabar con el racismo. Mbaye, descansa en paz.








