Equipo editorial de Servir al Pueblo
Las elecciones burguesas a la Comunidad Autónoma de Andalucía tuvo lugar el pasado domingo 17 de mayo. De los más de seis millones y medio de andaluces llamados a votar, el 64,8% (4.304.477) metieron su papeleta en una urna, mientras el 35,2% (2.287.141) decidieron no votar. Vamos a escribir unas notas breves para la comprensión política de los tiempos en que vivimos.
El imperialismo español, consciente de la profunda crisis que vive sus instituciones políticas -Estado, gobiernos que lo gestionan, administraciones, instituciones…-, utilizó toda su fuerza para promover la participación. Todas las fuerzas políticas que participaron directa o indirectamente en la farsa electoral, definieron la cita del domingo como “un día muy importante” donde “nos jugamos mucho”, porque “está en juego el futuro de Andalucía”. Los medios de comunicación, prensa, radio y televisión, también influencers de las redes sociales, llamaron a participar en la “fiesta de la democracia”.
El engranaje estatal del imperialismo puso toda la carne en el asador. Y, relativamente, funcionó. De hecho, la participación subió en casi nueve puntos (del 58,3% de 2022, hasta el 64,8% de este año). Pero, incluso subiendo tanto, después de tantos esfuerzos puestos por el imperialismo español, la abstención sigue siendo la alta. Supera el 35%. Más de dos millones de personas no tuvieron la más mínima fe en la democracia burguesa, forma gobierno que actualmente adopta el Estado imperialista español. No tenían ninguna esperanza. Sabían que votar no cambiaría nada. Sabían que ninguno de sus problemas cambiaría, en lo más mínimo, metiendo un trozo de papel en una caja. Para más inri, repasemos los resultados de abstención en las últimas elecciones:
23 de julio de 2023, elecciones generales: 29’4%
18 de febrero de 2024, autonómicas gallegas: 32’69%
21 de abril de 2024, autonómicas vascas: 37’5%
12 de mayo de 2024, autonómicas catalanas: 42’1%
9 de junio de 2024, elecciones europeas: 50’79%
21 de diciembre de 2025, autonómicas extremeñas: 37,3%
8 de febrero de 2026, autonómicas aragonesas: 34,91%
En todas y cada una de las elecciones burguesas de los últimos años, la abstención ronda cifras muy altas, concretamente entre el 30% y el 40%. A estas cifras, siempre altas y constantes, debemos sumarle una buena cantidad de personas que acude a votar sin ninguna esperanza, pero convencidos por la socialdemocracia de que votar “la opción menos mala” para “frenar al fascismo” es mejor que no votar.
¿Qué hacer? Esa es la pregunta que todos los revolucionarios deben hacerse. Lo primero es comprender el momento histórico en el que vivimos, porque la situación política define todas nuestras tareas. Y ese momento es la crisis del viejo Estado y de la democracia burguesa, que son expresiones de un mismo hecho: la crisis del imperialismo español. Ante esta crisis, el Estado imperialista se militariza, la sociedad civil se polariza y se produce una creciente reaccionarización y fascistización de la misma. Este es el momento político en el que vivimos. Los revolucionarios deben desarrollar sus tareas en un contexto de creciente militarización, es decir, de represión. Deben adoptar las formas políticas y orgánicas necesarias para enfrentar la represión y llevar adelante su tarea política más alta: la revolución socialista.
A riesgo de repetir lo obvio, insistimos una vez más en que la democracia burguesa está en crisis, porque aún hay quienes lo niegan. Los argumentos de quienes defienden esta posición suelen resumirse en dos:
1) «Si la participación es mayor al 50%, no se puede decir que las masas desconfían de la democracia burguesa, porque más de la mitad la apoya»
Esto es un análisis banal, porque no comprende que los procesos están llenos de contradicciones, y que los comprendemos a medida que descubrimos sus tendencias, sus movimientos. No debemos ver las cosas como algo fijo, eterno e invariable. Por la misma regla de tres, podríamos decir que la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 se hizo sin las masas porque más del 50% de la población del Imperio Ruso no participó en la revolución.Y lo mismo se podría decir de la revolución china. ¿Cuál es el hecho objetivo? ¿Qué es lo innegable? Que durante las últimas elecciones, la abstención siempre ronda entre el 30-40%. ¿Cuál es nuestra opinión sobre ese dato? Que hay una tendencia a la deslegitimación de la democracia burguesa, y que a medida que se desarrolle la revolución, la crisis del viejo Estado y de la democracia burguesa se profundizará.
“El hecho de que casi la mitad de los electores no hayan ido a votar (y muchos hayan votado “la opción menos mala”), solo puede explicarse por dos motivos. O bien, a las masas no les importa la política, como dicen los filósofos reaccionarios (y sabemos que es falso, porque el empleo, la vivienda y otros temas está en boca de todo el mundo), o bien, hay una la tendencia a la deslegitimación de la democracia burguesa. Sabemos, a ciencia cierta, que es esto último”
Abstención histórica en Extremadura: 37,3% del electorado rechaza la farsa electoral (Servir al Pueblo)
2) «Abstención no es equivalente a una oposición consciente al sistema»
Por supuesto que no. Ese es, precisamente, el trabajo de los revolucionarios. ¿O es que queremos que sin trabajar por un boicot activo, entre la masa de abstencionistas, hagan boicot activo de repente, como si el Espíritu Santo bajara del cielo? Cuando una persona no vota, no es porque sea revolucionario. Es porque piensa que votar no sirve para nada. Cuando el obrero no vota, no participa en el acto básico y fundamental de legitimación al próximo líder burgués. ¿Acaso esto no es un campo perfecto en el que sembrar las ideas revolucionarias?
Si algunas personas ahora dicen que debemos usar las elecciones como un escenario para la agitación y la propaganda entre las masas, entonces les decimos: “¡Tienes razón! ¡Y en forma de boicot electoral!” Esta es la única forma en que los comunistas pueden explotar las elecciones burguesas para promover su objetivo de tomar el poder por el proletariado. El objetivo principal no es aumentar el número de votos nulos, ese no puede ser el fin del boicot, porque eso por sí solo no rompe con el cretinismo parlamentario, tan poco como elegir cualquier «sátira» o «partido de broma» o convocar eso. La única expresión de esto es que no estás de acuerdo con las «opciones» que tienes12. El objetivo de los revolucionarios proletarios debe ser confirmar el sentimiento de las masas de que las elecciones burguesas son una farsa y aumentar su conciencia al respecto, destruyendo así las ilusiones residuales en el estado burgués y luego hacer algo con la politización, movilización y organización de las masas para crear algo nuevo. Así, en este aspecto, el boicot electoral combina los dos lados de la guerra -la destrucción y la construcción, siendo esta última la principal- y educa a las masas sobre el tema de la violencia revolucionaria.
(La importancia estratégica del boicot electoral; Klassenstandpunkt)

