Equipo editorial de Servir al Pueblo

Decenas de miles de personas se movilizaron en Ginebra (Suiza) el pasado domingo 14 de junio para protestar contra la Cumbre del G7. Dicho evento era una reunión de dirigentes y portavoces de algunos de los Estados imperialistas más fuertes del mundo, por lo que se presuponía que la manifestación sería combativa (como así lo fue en años anteriores).
La reacción se preparó para enfrentarse a los manifestantes: el Estado francés y el Estado suizo se coordinaron para imponer una serie de medidas represivas, controles fronterizos y un enorme despliegue policial y militar. A pesar del enorme despliegue represivo, que incluían 4.000 soldados y 12.000 agentes de policía, la burguesía en Ginebra no se sentía nada segura. Instituciones reaccionarias, bancos y tiendas lujosas instalaron más cámaras de seguridad, nuevas protecciones para las puertas y muros de sus establecimientos, etc., ante la expectativa de que la marcha desate su ira contra ellas. Por ejemplo, se instalaron más de 2.000 metros cuadrados de paneles de madera como protecciones extra.
Como estaba previsto, la manifestación fue muy combativa. A pesar de la militarización de la ciudad, la policía fue derrotada. El operativo policial no evitó que los manifestantes tomaran las calles y enfrentaran la represión. Entre los disparos de gas lacrimógeno y las nubes tóxicas que generaban, circulaban los manifestantes, que lanzaban piedras y otros objetos a la policía, resistían las cargas o levantaban barricadas. La protección de las negocios lujosos no sirvió de mucho, pues algunos manifestantes arrancaron los tablones de madera y desataron su rabia contra las firmas monopolistas.


La Liga Antiimperialista (AIL), organización internacional que nació el pasado mes de abril en Colombia e impulsada por decenas de organizaciones de 15 países, formó un poderoso bloque durante la manifestación. Entre las nubes de gas lacrimógeno ondeaban las banderas de la Liga Antiimperialistas, que marchaba bajo una gran pancarta con la consigna “¡No al G7 y a las alianzas imperialistas!”.



