Los Comités Revolucionarios han publicado el siguiente comunicado en su página web sobre la revolución filipina, en relación al 26 de agosto, que es el Día Internacional de Solidaridad con la Guerra Popular. Reproducimos el comunicado al completo a continuación.

¡Viva la Guerra Popular en Filipinas!
¡Apoyar y defender la revolución filipina!
La Guerra Popular en Filipinas es, junto a las guerras populares en la India, Perú y Turquía, una de las cuatro grandes antorchas del proletariado internacional y los pueblos oprimidos del mundo. En el Día Internacional de Acciones en Apoyo a la Guerra Popular en Filipinas, saludamos al Partido Comunista de Filipinas, al Nuevo Ejército del Pueblo que dirige y a las masas revolucionarias que sostienen el Nuevo Poder rojo de obreros y campesinos. Izamos nuestras banderas rojas para saludar a los mártires de la revolución filipina y condenamos al gobierno fascista de Ferdinand Marcos Jr. ¡Viva la Guerra Popular en Filipinas y el Partido Comunista de Filipinas!
El imperialismo se encuentra en su mayor crisis en la historia. Su descomposición o parasitismo se ha elevado hasta niveles insospechados. Todas y cada una de las potencias imperialistas viven en constante crisis política, económica y militar: Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Japón, Francia, España… Por otro lado, si dejamos de mirar al campo de la reacción y miramos campo de la revolución, vemos cómo la explosividad de las masas y la protesta popular se desarrolla en todo el mundo.
Las dos corrientes de la revolución mundial, el movimiento de liberación nacional y el movimiento proletario internacional, infringen grandes derrotas al imperialismo. Tan solo en los últimos años, el imperialismo yanqui, superpotencia hegemónica única, ha sufrido tres grandes derrotas estratégicas: la huida de tropas en Afganistán (2020), el Diluvio de Al-Aqsa en Palestina (2023) y ahora, la continua derrota y humillación frente a Irán (2026). Y la vanguardia del movimiento antiimperialista encontramos a las Guerras Populares en la India, Perú, Turquía y Filipinas, dirigidas por Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas, que derrumban los muros de la vieja sociedad y construyen un mundo nuevo con la fuerza del fusil. Estos hechos confirman que la revolución es tendencia política e histórica principal, no solo histórica, sino también política, porque es algo del hoy, algo que está pasando ante nuestros ojos en todo el mundo.
La vivacidad de la revolución filipina, que mantiene la bandera roja en alto a pesar de la política terrorista del Estado filipino, al servicio de los terratenientes, la gran burguesía y los imperialistas (principalmente el imperialismo yanqui seguido del chino), evidencia los tiempos en los que vivimos. Tiempos de nuevas revoluciones y donde la revolución es tendencia principal en el mundo.
La revolución filipina y el Partido Comunista
El Partido Comunista de Filipinas está cumpliendo la tarea central de la revolución filipina: la conquista del poder político para derrumbar la maquinaria de explotación de los enemigos del pueblo.
“La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la tome del Poder por medio de la fuerza armada, es decir, la solución del problema por medio de la guerra” (Mao Tse-Tung)
Filipinas es un país semicolonial y semifeudal, un país oprimido por el imperialismo, principalmente por el yanqui (aunque el imperialismo chino también tiene muchos intereses en el archipiélago filipino). El gobierno filipino es un gobierno fascista, títere del imperialismo yanqui, de la gran burguesía burocrática y de los terratenientes. Por esto, el carácter de la revolución filipina es de una Revolución de Nueva Democracia. El Partido Comunista de Filipinas ha asumido como su tarea principal culminar el proceso de liberación nacional como paso necesario a la revolución socialista:
“En cierto sentido, nuestra revolución democrática-nacional es una continuación de la Revolución Filipina que comenzó en 1896. Pero esta revolución ha asumido nuevas características. Es una de nuevo tipo. No forma parte de la vieja revolución burguesa-capitalista. Es parte de la revolución proletaria-socialista que ha emergido desde la primera Gran Guerra Interimperialista y la victoria de la socialista Gran Revolución de Octubre. Aunque seguimos luchando por una revolución democrática-nacional, esta constituye una preparación para llevar a cabo una revolución socialista en nuestro país”. (Características específicas de nuestra Guerra Popular, José María Sisón).
La Revolución Agraria
El imperialismo se introduce en los países oprimidos a través del capitalismo burocrático, atando el desarrollo de la nación a los monopolios extranjeros, y profundizando la feudalidad o semifeudalidad existente previamente en el país. El imperialismo no barre las relaciones sociales de producción previas al capitalismo, sino que las profundiza y desarrolla. Hoy, en Filipinas, hay mayor grado de semifeudalidad en el campo que antes que llegara el imperialismo. Y todo esto es posible porque los monopolios sientan la base de su dominación sobre el país en el campo, estableciendo una estrecha alianza con los grandes terratenientes. Para ser consecuentemente antiimperialista (en los países semicoloniales y semifeudales), ¡hay que levantar un poderoso movimiento campesino! Por ello la Revolución Agraria es la primera fase de las Revoluciones de Nueva Democracia, porque el campo y el problema de la propiedad de la tierra es el problema político principal en los países semicoloniales y semifeudales.
El Partido Comunista de Filipinas está dirigiendo esta revolución agraria para impulsar la revolución filipina. Partido, Ejército y Frente son los tres instrumentos de la revolución, instrumentos que el proletariado filipino está construyendo constantemente en su lucha por construir un mundo nuevo.
La Guerra Popular en Filipinas triunfará inevitablemente
La revolución filipina, parte indivisible de la revolución proletaria mundial, se desarrolla ante una situación de crisis revolucionaria mundial, y en un periodo de nuevas revoluciones. La Guerra Popular en Filipinas triunfará inevitablemente, porque la guerra popular es la guerra de las masas. Las masas hacen la historia y no hay nada que pueda pararlas cuando las masas comprenden la necesidad política de tomar el poder. Igual que con las Guerras Populares en Perú, India y Turquía, la Guerra Popular en Filipinas es una hoguera de esperanza que nos da fuerzas para luchar por una sociedad de humanos libres, sin ricos ni pobres, sin opresores ni oprimidos.

