Equipo editorial de Servir al Pueblo

El agitador fascista Vito Zoppellari Quiles, niño bien de la burguesía zapatera ilicitana, está recorriendo varias ciudades del Estado para difundir su propaganda reaccionaria (esta propaganda es, principalmente, bulos y difamaciones contra los inmigrantes). Así, repitiendo la gira de 2025 en la que trató de emular a Charlie Kirk y a la que llamó “España combativa”, anunció el Tour Combativo II “Mafia o Patria”.
La clase trabajadora está respondiendo contundentemente a esta gira reaccionaria, especialmente la juventud combativa. Allá por donde va, Vito Quiles es recibido por movilizaciones o grupos antifascistas considerablemente grandes. Si no fuera por la protección de la Policía Nacional y sus guardaespaldas, miembros de empresas de desokupación y otras empresas-escuadras fascistas (y por algún que otro pacifista trasnochado), Vito Quiles estaría en el hospital o en el cementerio desde el primer día de su gira.
El 15 de octubre, Quiles va a Iruña y comienza oficialmente el tour “Mafia o Patria”. Los antifascistas respondieron con una movilización combativa, que bajo la consigna Faxista. Alde hemendik, hicieron barricadas cortando calles y lanzaron cócteles molotov. Después de 15 minutos, el agitador fascista tuvo que huir con el rabo entre las piernas escoltado por la policía. Hubo varios antifascistas heridos y detenidos.
El 19 de octubre, Quiles va a Barcelona. La Universidad Autónoma de Barcelona, temerosa de que las protestas antifascistas respondieran con la misma contundencia que en Iruña y afecte al mobiliario universitario, le niega la entrada a Quiles. El agitador se traslada al Ikea de Sabadell y reúne a escasas 20 personas. Los antifascistas logran romper el perímetro de seguridad y por la cercanía de los manifestantes, Quiles huye rápidamente.
El 22 de octubre, Quiles va a Zaragoza. Igual que ocurre en Barcelona, la Universidad de Zaragoza impide que entre en su recito y el agitador celebra su acto en un lugar cercano. Los antifascistas responden acudiendo ahí y respondieron con cargas y gas pimienta. Una vez más, Quiles se ve obligado a huir protegido de las fuerzas represivas del Estado después de que alguien le escupiera.
Las próximas citas, según el propio calendario de Quiles, son el 26 de octubre en Bilbo (es decir, hoy) y el 28 en València.
Allá por donde va Vito Quiles, hay cargas policiales y autodefensa de los antifascistas, con el nivel de violencia que puedan aplicar según las condiciones y cosas que tengan a mano. La juventud quiere combatir al fascismo. El movimiento antifascista quiere elevar sus formas de lucha.
La idea de que, ante una movilización fascista, hay que hacer una contramanifestación pacífica en otro punto de la ciudad, sin haber ningún plan para la confrontación directa, y a eso llamarlo “respuesta antifascista”, ha caducado. Ese chiste de mal gusto ha quedado desfasado por los acontecimientos narrados: la juventud antifascista quiere combatir.
¿Qué dirán los pacifistas de uno y otro color? ¿Seguirán con la cantinela de que esas acciones “no son representativas” y que no son correctas porque “asustan” a las masas, evitando la masificación del antifascismo? ¿No es evidente que es el combate lo que hace al antifascismo un movimiento más sólido, fuerte y comprometido?

