Equipo editorial de Servir al Pueblo

Hace varios días, publicamos un artículo sobre la reciente lucha de los campesinos colombianos del Departamento del César (noreste del país). Los compañeros campesinos habían tomado unas tierras improductivas que pertenencían a los terratenientes.
Después de la toma de tierras, las fuerzas represivas del Estado colombiano se han puesto manos a la obra y comenzaron la represión contra los compañeros. El periódico internacional El Heraldo Rojo ha publicado un artículo sobre la trascendencia política de esta lucha. Lo compartimos a continuación:
El 5 de mayo decenas de familias campesinas tomaron un predio improductivo de manos del latifundio en el departamento de Cesar, como informó Nueva Democracia. El periódico colombiano enfatiza que la toma de tierras es la “única vía para conquistar la tierra, basados en sus propios esfuerzos, organizándose y preparando la lucha de manera independiente”.
Nueva Democracia informa sobre otros casos donde los campesinos exigen sus tierras y el latifundio y el Estado colombiano están ignorando sus demandas y necesidades. En Jamundí, Valle del Cauca, el campesinado exige 1.500 hectáreas, históricamente propiedad del narcotraficante Chepe Santacruz. La prensa prolatifundio criminaliza la lucha de los campesinos y sus voces son silenciadas.
En la Costa Atlántica, en municipios de Magdalena y Sucre, se han registrado tomas de fincas como El Delirio y Marchenita. Los medios locales y antiguos funcionarios del gobierno criminalizan las tomas de tierra como “invasiones”. En algunos casos el campesinado ha decidido tomar tierras que son gestionadas por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) que no está redistribuyendo la tierra como se prometió.
En Nariño, sur de Colombia, indígenas y campesinos también han realizado movilizaciones para reclamar tierras. Algunos predios se encuentran en proceso de negociación con el gobierno para ser asignados a campesinos pobres y sin tierra. Este también es el caso del Valle del Cauca.
Nueva Democracia informa que actualmente las clases dominantes intentan movilizar y engañar al pueblo para que participe en las elecciones que ocurrirán este mes. Pero en estos últimos 4 años del gobierno de Petro, no ha habido más que discursos rimbombantes y promesas incumplidas. Petro prometió 3 millones de hectáreas, “pero hasta ahora ha dicho que “con un gran esfuerzo podríamos llegar a 500 mil al final del gobierno”, y la tierra que de momento se ha dado, ha sido pagada con grandes sumas de dinero a los terratenientes. Además, estos últimos deciden qué tierras venden, lo que deja en manos del campesinado las peores tierras.
La represión y violencia brutal por parte de los pistoleros del latifundio también ha jugado un importante papel en la lucha por la tierra en Colombia, y ha llevado a muchos campesinos a ilusiones pacifistas. El departamento de Cesar fue uno de los lugares donde se desató el terror, y por tanto la toma de Aguas Blancas es un importante hito según explica Nueva Democracia. Las familias campesinas llevaron a cabo acciones combativas como la toma, y el bloqueo de la carretera llamada “Ruta del Sol”, se mantienen en el campamento en la tierra que han recuperado y han forzado a las instituciones a “reconocer legalmente la propiedad de la tierra que conquistaron con organización y lucha”. Por lo tanto Nueva Democracia concluye que “el ejemplo que dejan hoy los campesinos y campesinas en Aguas Blancas, una muestra del camino que debe seguir el movimiento popular y en particular el movimiento campesino, levantando la bandera de la toma de tierras como única vía para recuperar la tierra.”

