Equipo editorial de Servir al Pueblo

En anteriores artículos1 ya hemos hablado de cómo el sector del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) se encuentra en ebullición. Los incontables abusos, la precariedad, las amenazas, los salarios miserables, finalmente han hecho florecer un poderoso movimiento de respuesta entre las trabajadoras. Donde antes las trabajadoras del SAD estaban dispersas y desorganizadas, poco a poco, han ido creando sus estructuras y ahora marchan juntas en cada vez más ciudades. Tienen sus consignas e incluso sus propias canciones, hablan de luchar por sus derechos y se perfila en el horizonte una huelga estatal.
Por supuesto, como en toda lucha, surgen contradicciones y problemas que deben solventarse. El aislamiento al que están sometidas unas trabajadoras de las otras ha sido una dificultad a la hora de organizarse que durante años ha sido aprovechada por sus explotadores. Sin embargo, las auxiliares de ayuda a domicilio han demostrado que esto no es un impedimento, organizándose bajo las condiciones más desfavorables y demostrando que la creatividad de la clase trabajadora está por encima de estas cuestiones. También se han visto abandonadas por los grandes sindicatos, que han tratado de contribuir a aislarlas e invisibilizarlas ignorando sus convocatorias, pero también se han sobrepuesto a esto sosteniéndose en sus propios sindicatos y grupos. Sea como sea, las auxiliares del SAD sacan adelante la lucha, y ni las contradicciones con las empresas ni las que existen entre ellas mismas parecen poner freno a sus protestas.
Para entender sobre el terreno cómo se desarrolla este movimiento y para compartirlo con nuestros lectores, desde Servir al Pueblo hemos acudido a dos de las movilizaciones convocadas por las auxiliares de ayuda a domicilio en el Estado: Granada y València. Este artículo es una crónica de la movilización de Granada.
La manifestación comenzó a las 20:30 en el Triunfo, con un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los terremotos en Venezuela. Esta catástrofe ha tocado muy de cerca a muchas compañeras que son de origen venezolano, despertando la solidaridad de todos los asistentes. Una vez cumplido el minuto de silencio, el contingente atravesó la Avenida de la Constitución, irrumpiendo con bocinas, silbatos y sus propias voces, además de panfletos que repartían entre los viandantes. Entre los cánticos se escuchaba “Granada, escucha, el SAD está en la lucha”, “somos cuidadoras, no limpiadoras” o “tu madre, tu padre, les cuida el SAD, tu abuela, tu abuelo les cuida el SAD” dejando claro que esto no se trata de un conflicto que se limita al ámbito laboral, se trata de algo social, de cómo hasta el cuidado de las personas mayores y enfermas se ve degradado por la explotación y búsqueda del máximo beneficio de las empresas monopolistas. Con esta manifestación, además de demostrar su combatividad y espíritu de lucha, las trabajadoras también llevaban el conflicto al resto de la ciudad y reclamaban la visibilidad que le corresponde.

La manifestación terminó en la plaza del Ayuntamiento, y allí pudimos conversas con varias trabajadoras y plantear algunas preguntas:
¿Cuál es el motivo de la manifestación y qué queréis reivindicar con ella?
“Jubilación anticipada, un trabajo digno, que nos traten mejor, que los usuarios2 no se queden sin servicio, que no estemos de una punta a otra y no nos paguen desplazamientos, que nos reconozcan las enfermedades laborales (…) y la invisibilidad”.
Muchas también querían que se reconociera su trabajo como auxiliares, ya que las empresas suelen presionarlas para que hagan tareas de limpieza que no les corresponden:
“Queremos que se nos trate como lo que somos, cuidadoras. Somos auxiliares de ayuda a domicilio y somos técnicos de atención sociosanitaria, para lo cual nos hemos formado haciendo un curso y adquiriendo una experiencia. Para que este servicio ahora esté desvinculado de la atención a la persona y se nos trate más bien de limpiadoras… entonces la gente no tiene realmente claro qué es el servicio de ayuda a domicilio”. “Tenemos que limpiar, pero no una limpieza a fondo, una limpieza básica de lo que es las habitaciones que ocupa el usuario […] y recoger la cocina, no limpiamos balcones ni recogemos cortinas y lo tenemos prohibido por el reglamento, pero hay domicilios en los que llegamos y el familiar ya ha hecho lo que nos pertenece al usuario, que es la ducha, la compra, la preparación de la comida, los medicamentos, lo que es la atención del usuario, para que cuando llega la auxiliar se ponga a limpiar lo que ellos no quieren”.
También se referían a los efectos de la privatización del servicio:
“Se está privatizando el servicio en casi todos los ayuntamientos, tanto a nivel de Andalucía como a nivel nacional […] en muchos sitios al entrar la mano de la empresa privada las condiciones laborales están empeorando”. “Cuando el servicio está privatizado, la ganancia se la lleva la empresa y la auxiliar cobra bastante menos de lo que la Junta de Andalucía paga a la hora a la empresa por el servicio. Cuando la gestión es directa, normalmente se cobra más”.
A continuación, quisimos indagar en por qué hasta ahora se habían podido cometer tantos abusos en este sector y en qué está cambiando: “Por falta de apoyo, de las instituciones, de los usuarios y, a veces, de las propias compañeras” nos contaba una, que posteriormente añadía:
“falta mucha unión, quiero recalcar, somos muchas más, necesitamos unión”. En cuanto a los desafíos que existen para alcanzar esa unión: “ El miedo. El miedo al despido, a las represalias, al qué dirán”.
También nos hablaron de los orígenes del movimiento a nivel nacional:
“Esta lucha ya llevamos mucho tiempo intentando hacerla, pero sí es verdad que a raíz de un grupo de WhatsApp, en el que una auxiliar puso una queja por un día que estaba muy molesta porque había tenido muy mal día en casa de un usuario, hace un grupo y empezamos a entrar las auxiliares a nivel nacional. València Andalucía, Cataluña, Madrid, País Vasco, Murcia, todas partes de España. Y claro, todas las auxiliares- y también los auxiliares, porque tenemos también compañeros que son hombre y quiero nombrarlos- estamos de acuerdo en que nuestros derechos no se están viendo como derechos y nuestros deberes se ven mangoneados por el sistema. Llegamos a un acuerdo, empezamos a hacer manifestaciones y a movernos.”
Aquí también se mencionó el papel de los sindicatos y hubo palabras para las burocracias sindicales de CCOO y UGT:
“conseguimos fundar un sindicato nuevo porque parecía que los mayoritarios no parecían estar a favor de nuestra lucha, no nos estaban apoyando mucho realmente, y conseguimos meterlo, conseguimos meter 5 delegados y se ha estado luchando mucho, de hecho se han ganado ya algunas sentencias y estamos viendo que se apliquen realmente” (..) “¿Los mayoritarios? No han apoyado, yo creo que porque ya están acomodados, no están haciendo un trabajo de lucha y defensa del trabajador, entonces yo creo que sí que era necesario que entre algún sindicato minoritario para que focalice en el sector y se dedique a ello”.
Sobre cómo la lucha de las auxiliares está relacionada con la lucha de las mujeres y contra el machismo y los roles de género:
“Sí, sí. Este es un servicio en el que la mayor parte somos mujeres, pero en el que se incluyen hombres que también hacen este servicio, que no es que las mujeres sepan hacer la labor porque sean mujeres. Por ser mujer siempre se nos ha tachado como empleadas de hogar. Este servicio es atención sociosanitaria y el hombre tiene que estar más incluido.”
Cuando quisimos saber qué pasos iban a seguir tras esta manifestación, la respuesta fue contundente:
“El camino a seguir… pues seguir manifestándonos, hacer una huelga potente a nivel nacional que sería lo que les haría darse cuenta de que es necesario focalizar en este sector y mejorar las condiciones”. Otras compañeras nos repetían: “Si no nos hacen caso seguiremos luchando hasta llegar a una huelga estatal, haremos un parón hasta que se note la falta, la falta de las auxiliares”. “Cuando no llegas a un domicilio, el usuario lo nota, la familia lo nota nota”. “Ahora mismo se ve muy claro, vamos a continuar con la lucha y vamos a seguir reivindicando nuestra profesión, porque para trabajar de esto hay que tener vocación, cuando a ti te están tocando tu trabajo, por lo que tanto luchas, lo que es la atención a una persona con algún grado de minusvalía, de discapacidad… entonces este trabajo hay que dignificarlo más, hay que tener unos derechos, que también tenemos deberes y obligaciones, pero yo creo que lo que es de la usuaria de la usuaria y lo que es de la auxiliar es de la auxiliar, y que las empresas no se logren su bolsillo engrandeciéndose con el trabajo de las auxiliares, entonces si esto no se consigue, se llegará a la huelga”.
En estas páginas no caben todas las denuncias, quejas, historias y puntos de vista de las trabajadoras, pero esperamos que sirvan para dar visibilidad a su lucha, tal y como ellas reclaman. Lo fundamental es que la defensa de los derechos laborales de las trabajadoras a domicilio y el cuidado de las personas dependientes son inseparables. La lógica de obtener la máxima ganancia a la que las empresas someten el sector de los cuidados, la educación y la sanidad encuentra cada vez más resistencias a nivel estatal, como demuestran también las recientes huelgas de educadoras infantiles y profesores. Estas empresas son, en su gran mayoría corporaciones monopolistas3, es decir, forman parte de grandes fondos que abarcan enormes ramas de la producción y que en la práctica son los dueños del aparato estatal, incluidos los partidos políticos que participan de él. Por ello celebramos todas las luchas que están naciendo y que confían en la fuerza de los trabajadores y trabajadoras para imponer sus demandas. Han sido las plantillas de estos sectores quienes han iniciado la lucha, pero sus demandas atañen a todo el pueblo por lo que animamos a apoyar las movilizaciones, huelgas y convocatorias que surjan en todas las ciudades.

Notas
1 – Recomendamos el número 2 del suplemento Mujeres del Pueblo: La lucha de las trabajadoras del SAD.
2 – Los usuarios son las personas dependientes que reciben el servicio de atención a domicilio.
3 – Algunos ejemplos de estas corporaciones son Clece-Atende (propieda de ACS, de Florentino Pérez) o Eulen, valoriza o Serveo, entre otras tantas. Para más información nos recomendamos al artículo del #2 de Mujeres del Pueblo.
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