Equipo editorial de Servir al Pueblo

La plantilla de Airbus votó el lunes en contra del acuerdo propuesto por, entre otros, Comisiones Obreras. Fuente: El Mundo.
La plantilla de Airbus rechazó este lunes por amplia mayoría mantener la huelga indefinida prevista desde el martes 25 de agosto. Tanto los obreros del turno de mañana como de la tarde han apoyado la decisión. La propia empresa da por sentado que habrá movilización afirmando que “lamenta la decisión tomada por el Comité de Huelga” y que “está analizando el impacto adicional que esta nueva convocatoria de huelga pueda tener en nuestras obligaciones de producción, en los acuerdos con los clientes, en nuestros compromisos con las instituciones y en la reputación de la compañía”. Además, la empresa ha declarado que alcanzar un acuerdo “de inmediato en los próximos días es crítico para todos nosotros, para nuestros clientes y para nuestro proyecto común en España”.
De esta forma el propio monopolio aeroespacial deja claro que esta huelga va a suponer un golpe para sus objetivos. La votación y rechazo contra la propuesta ha sido organizado por los sindicatos CGT, UGT y ÚTIL.
La empresa ofreció una subida de sueldo conforme al IPC, un “porcentaje adicional destinado a la recuperación de poder adquisitivo” y restituir las condiciones de teletrabajo, quedando pendientes otros aspectos. El incremento salarial pactado sería del 12% hasta 2027. El plan, sin embargo ha sido rechazado para la plantilla de todos los centros de Airbus, excepto el de Cádiz, que tiene su asamblea el 1 de septiembre pero se suma a la decisión mayoritaria adoptada por el resto.
Aun siendo incrementos salariales que uno podría pensar que están bien si lo comparamos con otras empresas, no son más que migajas, pues como ya informamos, el beneficio neto de Airbus “también ha escalado significativamente, con un incremento del 47,08% respecto al primer semestre de 2025”:
La empresa ha vuelto a la carga con amenazas, que han sido transmitidas por sus capataces vendeobreros, es decir, el presidente del Comité de Empresa, Alfonso Mora de CCOO. Según sus declaraciones, “Airbus advierte que si continúa la huelga suspenderá todas las contrataciones previstas”. Con este razonamiento, CCOO pone más presión a la plantilla, pidiendo desconvocar la huelga. La CGT por su parte considera correctamente, que “la empresa solo busca meter miedo con estas amenazas”. El papel de CCOO sigue siendo igual de siniestro desde el inicio pero sus mentiras son poco a poco desenmascaradas. Por ejemplo, cuando “alcanzó el acuerdo” con la empresa, afirmó que se había logrado con “amplia mayoría sindical”, cubriéndose de un halo de legitimidad para ese intento de traición. Lo cierto es que, como se sabe, la mayoría de la plantilla lo ha rechazado, rompiéndose la supuesta representatividad y legitimidad de la burocracia sindical, y ahora claro y de forma innegable, que no representa los intereses del proletariado.
Los hechos refrendan el análisis que realizamos a inicios de agosto, en especial algunos puntos, como son la segunda reflexión, que “la separación entre por un lado la burocracia sindical al servicio de los intereses del monopolio, el Estado y sus propios intereses como aristocracia obrera, y por el otro lado el proletariado, es total”; la tercera, que es que “la voluntad de lucha de nuestra clase es indudable”, y no acepta las migajas que se disfrazan de grandes logros. Pero también queremos recordar la quinta reflexión: estos intentos de traición no van a cesar, “sino que tomarán otras formas, por lo que debemos estar vigilantes antes nuevas traiciones”. Ahora la empresa usa la vieja táctica del miedo, usando a CCOO como portavoces, hablando de que las contrataciones se pueden frenar. Han pasado de tender la mano, intentar comprar a la plantilla con sus migajas, a intentar usar el miedo. Lo próximo quizá sea advertir de que incluso puede haber despidos o un empeoramiento del acuerdo si continúa la huelga y la producción se ve afectada. Ante todo ello debemos ser claros: los imperialistas quieren desatar una campaña del miedo y usan a sus perros de presa para intentar hacer cundir el pánico. Pero eso, como ellos mismos admiten, sólo es porque ellos mismos están aterrados. Y no sólo por el corto plazo de efectos productivos que causará esta continuación de la huelga, sino porque el status quo en el que tienen a una dócil burocracia sindical “representando” al proletariado corre el peligro de romperse, porque el proletariado está haciendo añicos alguna de las ilusiones a las que le quieren someter, en especial respecto a sus representantes y el posibilismo en su lucha.
Queremos finalizar este artículo reafirmando nuestro apoyo a la lucha del proletariado en Airbus, condenando el papel siniestro de la burocracia sindical y sus amenazas contra la lucha, y llamando a elevar la vigilancia y la condena contra esta táctica del miedo.

