Equipo editorial de Servir al Pueblo

Avión de transporte A400M en vuelo. Fuente: redes sociales.
La Fuerza Aérea India va a renovar su flota de aviones de transporte militar, compuesta por An-32 Antonov y Ilyushin Il-76 de origen soviético comprando 60 nuevos aviones de un modelo que aún está por decidir. El contrato a adjudicar equivaldría a casi 9.000 millones de euros. En esta pugna ahora participa Airbus, monopolio conjunto del imperialismo alemán, francés y español, que ha propuesto el modelo A400M, que se ensambla en la planta de Sevilla. En la adjudicación del contrato participarían grandes empresas nacionales indias, compitiendo Tata Advanced Systems, Mahindra, Adani Defence and Aerospace, Hindustan Aeronautics y Reliance Defence, y cada una incorpora en su programa un monopolio extranjero, dejando claro que el capitalismo burocrático se desenvuelve en el país, y cómo la gran burguesía burocrática, lejos de representar grandes empresas independientes, son empresas privadas en algunos casos (burguesía compradora) o de carácter estatal (burguesía burocrática). Ya se sabe, por ejemplo, que Tata Advanced Systems concurre de la mano del imperialismo yanqui, “asociándose” con Lockheed Martin para ofrecer el modelo C-130J-30 Super Hercules para este concurso.
Este no es el primer intento reciente del imperialismo español de meter baza en India. Airbus ya logró la venta de 56 aviones C295 en 2021, acordándose producir 40 de ellos en suelo indio, producidos por Tata Advanced Systems. El gobierno español, en defensa de los intereses de los monopolios españoles, también intentó competir por la adjudicación de los nuevos submarinos, megabuques y sistemas de guerra antisubmarina vendidos por Navantia que le serían entregados al viejo Estado indio, perdiendo en la pugna ante el imperialismo alemán que obtuvo las adjudicaciones.
El gobierno dirigido por Pedro Sánchez organizó en abril la llamada “IV Cumbre en Defensa de la Democracia” donde el imperialismo español se rodeó de numerosos lacayos como forma de dotarse de mayor estabilidad en el frente interno, y de ocupar en la pugna interimperialista, en el frente externo. Esta cumbre, según los medios burgueses y los propios partidarios del gobierno actual, era una forma de fortalecer la unidad “contra Trump y la ultraderecha”. Curioso compromiso en defensa de la democracia el que tiene este gobierno, codeándose y queriendo estrechar lazos con el gobierno de Narendra Modi. Tanto es así, que Pedro Sánchez incluso viajó en febrero para reunirse con el primer ministro indio. ¿Y acaso es Modi un gobernante progresista y defensor de la democracia? Él dirige personalmente e impulsa furibundamente una guerra brutal contra su propio pueblo por el expolio y entrega de los recursos mineros del centro y este de India a los imperialistas, donde los campesinos indígenas adivasis se llevan la peor parte. Allí el viejo Estado indio desata su genocida Operación Kagar, en el marco de la cuál ya se ha asesinado a caso 700 personas desde enero de 2024 hasta marzo de 2026, como denunció el Foro Contra la Corporativización y la Militarización en un comunicado de febrero de este año. Además, todos aquellos demócratas, progresistas, jóvenes, intelectuales, estudiantes que protestan contra la opresión, son detenidos con montajes policiales y bajo pretexto de participar en conspiraciones inexistentes. Aquellos obreros, como en Haryana, que protestan contra la sobrexplotación a la que se ven sometidos, no reciben más que brutal represión. Con este Estado genocida y criminal es con quién el gobierno español está ansioso por hacer más negocios y trabajar estrechamente. Como ya dijimos para los asistentes de la llamada “Cumbre en Defensa de la Democracia”, esto no es más que una reunión con un lacayo y asesino.
Hay un segundo aspecto en la lucha por estas adjudicaciones militares: de nuevo el discurso del “No a la guerra”, uno de los lemas principales del gobierno actual, queda retratado, pues el gobierno promociona la guerra llevándola en este caso más allá de las fronteras españolas, defendiendo los intereses de los monopolios españoles vinculados a la industria armamentística. Como ya dijimos en un artículo anterior, y de nuevo queda patente en este caso:
“Una vez más queda claro el carácter de este gobierno: una camarilla de gestores de los intereses del imperialismo español, que mientras lanzan declaraciones que intentan arrojar un manto de progresismo sobre sus actuaciones, sólo promocionan la guerra interna contra el pueblo, y la guerra en el exterior para la mayor opresión y saqueo de los pueblos y naciones oprimidas de mundo.”

