Equipo editorial de Servir al Pueblo

El periódico brasileño A Nova Democracia denunció, hace algunos meses ya, que la presidenta interina de Venezuela Delcy Rodriguez invitó al imperialismo yanqui a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación”.
Meses después del anuncio de «colaboración» (es decir, de capitular ante el enemigo que bombardeó el país y secuestró al Presidente y Jefe del Estado), el gobierno yanqui anunció que controlaría las reservas de petróleo de Venezuela. Así lo narraba el Heraldo Rojo:
Donald Trump anunció el viernes un acuerdo para conceder al imperialismo yanqui el control de más de 65.000 millones de barriles de las reservas petroleras venezolanas. Trump ya había anunciado que el imperialismo yanqui se había hecho con el control del petróleo venezolano a principios de agosto, pero el acuerdo se había mantenido en secreto hasta ahora. El imperialismo yanqui ha presentado el acuerdo como un gran triunfo para sus intereses y, al hacerlo, ha demostrado una vez más el carácter vendepatria del gobierno actual dirigido por Delcy Rodríguez.
Delcy Rodríguez ha dado a una iniciativa conjunta privada una concesión de 100 años para explotar yacimientos petrolíferos que suman 65.000 millones de barriles de petróleo, lo que supone alrededor del 20 % de las reservas de petróleo de Venezuela. El proyecto conjunto lo llevan a cabo el gobierno de Estados Unidos y “un operador privado con amplia experiencia en Venezuela”. El gobierno de Estados Unidos (EEUU) controlará directamente el 55 % de la iniciativa conjunta.
Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EEUU anunció nuevas licencias que autorizan el “suministro de determinados artículos y servicios a Venezuela relacionados con las telecomunicaciones” y “la negociación y celebración de contratos contingentes para la inversión en el sector de las telecomunicaciones de Venezuela”. Estas licencias solo autorizan a Venezuela a hacer negocios con el imperialismo yanqui, con el fin de adquirir, por ejemplo, tecnología, software y suministros, o contratar servicios de mantenimiento o instalación a empresas yanquis, etc. Por lo tanto, el imperialismo yanqui también se ha hecho con el control del sector de las telecomunicaciones en el país.
Delcy Rodríguez reconoció el acuerdo petrolero alcanzado con el imperialismo yanqui y afirmó que este acuerdo reportará un ingreso de unos 19 dólares por barril. Expresó, llena de orgullo y alegría, su satisfacción por haber vendido la inmensa riqueza y la soberanía del país a cambio de un plato de lentejas a sus amos yanquis. Añadió que el Gobierno sigue evaluando otros acuerdos con monopolios imperialistas como Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP.
Por su parte, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), cuyo Secretario General es Diosdado Cabello, ha expresado pleno apoyo al acuerdo vendepatria, al que han calificado “mecanismos de recuperación productiva que priorizan los intereses nacionales”.
En nuestra editorial del número 20 de Servir al Pueblo, publicado en enero de este año, ya avisábamos del riesgo de capitulación del gobierno:
Trump trata de llevar al nuevo gobierno venezolano a la capitulación
Venezuela, país semicolonial y semifeudal oprimido por el imperialismo, se encuentra en grave peligro. La amenaza de la capitulación amenaza a toda la nación, y hay un puñado de traidores vendepatrias que están dispuestos a colaborar. La rapidez con la que se llevó a cabo la operación militar del 3 de enero (unos 90 minutos) fue posible gracias a la ayuda de colaboradores y traidores en el seno del gobierno y el ejército. En estos momentos, crece la sombra de la entrega del país cuando la presidenta en funciones Delcy Rodríguez plantea “trabajar en cooperación” con Estados Unidos.
Ante esta amenaza, el pueblo debe prepararse para luchar. Prepararse para conjurar la capitulación interna, y en caso de invasión yanqui, desarrollar una prolongada guerra de guerrillas para expulsar al invasor, que no es capaz de sostener una invasión terrestre durante mucho tiempo.
El proletariado, los campesinos, la pequeña y mediana burguesía democrática deben unirse en un frente único nacional de resistencia contra los yanquis, y contra el reducido número de traidores y entreguistas. El proletariado debe luchar con audacia para adquirir la dirección de dicho frente, y así poder transformar la guerra de resistencia contra los yanquis en una primera etapa de la Revolución de Nueva Democracia con guerra popular, revolución con la que Venezuela se liberará por fin del yugo de la semifeudalidad y la semicolonialidad que le impone el imperialismo, y marche ininterrumpidamente al socialismo.

